Decálogo del adolescente. Montse Lapastora.

Cuando el hijo adoptado dice a sus padres “tú no eres mi verdadera madre”, es lo mismo que cuando un hijo biológico dice: “yo no te pedí venir al mundo”. El dolor que pueden provocar ambas frases estará determinado por el grado de madurez de los padres, pues las dos tienen como objetivo un chantaje emocional para conseguir lo que quiere. Hay una serie de normas elementales que pueden orientar a los padres a tratar y enfrentarse a sus hijos.