Factores parentales pueden influir en la inseguridad en el vínculo.

Hay mucha literatura sobre el vínculo y las distintos modos de apego que pueden desarrollar los niños al ser adoptados, pero en lo referente a los padres apenas hay escrito sobre ello y sería de mucha ayuda para las familias que se escribiera y se estudiara sobre esos pilares tan fundamentales para la consolidación de una familia como es la vinculación de los padres con sus hijos adoptivos. Parece presuponerse que siendo adulto y habiendo pasado los exámenes de idoneidad la respuesta de los adultos va a ser automática y adecuada y que sólo es de los niños la necesidad y problemática de la vinculación, como si con el compromiso adquirido de los padres ya estuviera todo hecho por su parte en ese terreno. Y no es así. Y asusta, porque una vez más los padres y madres se sienten solos y en tierra de nadie con sus sentimientos, con sus dificultades para resistir psicológicamente a tantas señales descorazonadoras, muchas veces incompatibles con la idea que tienen -tenemos- internalizadas de lo que es afectividad. Incluso con ayuda y preparación resulta difícil entender esas señales que tan claramente emiten nuestros niños en la etapa de adaptación, cuando están en casa, cuando la convivencia del día a día y las rutinas que un día soñamos con poder instalar en nuestras vidas comienzan a volverse antipáticas obligaciones difíciles de llevar a cabo, cuando no retos colosales como ir al super, conseguir que hagan la tarea o meterlos en la ducha.
Muchas familias superan los conflictos y los problemas que pueden venir añadidos de una parte o de otra pero otras andan muy perdidas a la hora de que cada una de las partes consiga hacer su parte del trabajo para conseguir unos lazos fuertes y saludables.

Emilce Dio Bleichmar en su muy interesante ponencia “Apuntes sobre clínica de la adopción” ( Trabajo presentado en las VII JORNADAS DE APEGO Y SALUD MENTAL “El Vinculo de Apego: de la Regulación Emocional al Sentimiento de Seguridad” Donostia-San Sebastián, 20-21 de octubre de 2006). Habla de Factores parentales que en otros casos, vienen a añadirse a la complejidad que ya de por sí abarca la creación de vínculos en las familias formadas mediante la adopción.
Más allá de la PADS (siglas en inglés de depresión post adopción) hay padres que se sienten francamente desilusionados , enfadados y que hacen recaer en el niño la culpa de todos los problemas que enfrenta la familia.
Singer, Brodzinsky, Ramsay(1985) consideran que por parte de los padres, los factores que pueden dificultar el desarrollo de un vínculo de apego seguro en niños adoptados son los siguientes:

–          Parejas que no han resuelto adecuadamente su condición de estériles y comienzan a estar resentidos uno con el otro, y a sentir resentimiento hacia el niño

–          Poca certeza y preparación para la difícil tarea

–          Poco dispuestos a pedir y recibir ayuda

–          Por lo general, carecen de modelos de parentalidad adoptiva como referentes.

A lo que se puede añadir que muchos modelos adoptivos son considerados por las parejas como un proceso de exclusiva ganancia para ellos y para los niños y que se convierten en padres estando escasamente preparados para el reto de la adopción como un proceso de múltiples pérdidas y de un continuo trabajo de duelo.

Entonces hay que hablar de que los propios factores parentales pueden influir decisivamente en la inseguridad en el vínculo de apego del niño adoptado.

La ambivalencia de los padres adoptivos hacia el niño

Cuanto mayor sea la ambivalencia percibida en los padres por los niños -ambivalencia que es codificada como un nuevo riesgo de abandono- mayor será “el lazo imaginario” que desarrollarán los niños con sus progenitores biológicos, con la fantasía que si ellos supieran dónde se encuentran podrían venir a buscarlos y quererlos mejor. Esta oscilación del anhelo y deseo hacia sus padres biológicos dificulta el proceso de vinculación a los padres adoptantes, y sumerge a los niños en la creencia que “deben” conservar el amor hacia sus padres biológicos como una garantía imaginaria, que, por un lado los ayuda a vivir, a sostenerse pero que en realidad les aumenta el sentimiento inconsciente de abandono.

El niño queda sumergido en sus propios conflictos sin contención, ni consuelo.

Los malestares del niño, un mundo desconocido para los padres.
El niño se encuentra inmerso en las vicisitudes de su vida presente en un colegio español, en una familia que le exige mayormente una rápida integración social y una aceleración de su nivel cognitivo.
El niño sufre por sus limitaciones, sufrimiento dominante en esta etapa sobre los procesos de duelo por lo perdido y no sido.

Los padres atribuyen al niño la responsabilidad de sus propios sentimientos de fracaso. El capital genético ajeno otorga fuerza a esta convicción.

[…]A menudo el regalo de tener una familia se convierte en un campo de batalla donde muchas madres /padres se sienten traicionados en su dedicación y oferta de cuidados al no recibir de vuelta lo que se esperaban, la obediencia como muestra de cariño. Los padres se frustran, sufren y se vuelven hostiles con el niño; y esto es un efecto boomerang, pues lo mismo y aumentado siente el niño.

Los niños interpretan la hostilidad como su fracaso, lo que los conduce a renunciar inconscientemente a participar en la construcción del vínculo.

Esto agrega confirmación a cualquier duda acerca de su adecuación personal, a su falta de atractivo o al carácter peligroso de sus pensamientos e impulsos.

Ponencia completa :Apuntes sobre clínica de la adopción .

Sobre Emilce Dio Bleichmar.

Este manual aporta los conocimientos actuales del psicoanálisis relacional, las investigaciones sobre el apego y los hallazgos de la neurociencia que permiten realizar intervenciones psicoterapéuticas eficaces acordes con la particularidad de las interacciones entre el niño y sus padres. Fue redactado teniendo en cuenta las necesidades tanto de psicólogos y médicos que se inician en la psicoterapia como, también, las de aquellos con amplia experiencia que desean poner al día su práctica clínica revisando viejos conceptos a la luz de una perspectiva integradora. El texto ofrece, entre otras, las siguientes herramientas: -Descripción de las capacidades parentales que favorecen el desarrollo normal y armónico del niño y la niña. -Diagnóstico de las distintas modalidades del procesamiento emocional. -Comprensión de los trastornos psicológicos y del comportamiento desde el desencuentro entre las motivaciones del adulto y las del niño. -Procedimientos de secuencia diagnóstica y protocolos para la evaluación de los distintos sistemas motivacionales (regulación emocional, apego, sensual/sexual, del yo y la autoestima). -Comprensión del juego y del dibujo según las distintas etapas evolutivas de la función semiótica. -Historiales clínicos detallados que permiten ilustrar las múltiples modalidades de intervención con el niño y con las figuras parentales.