{"id":2856,"date":"2015-05-11T09:16:53","date_gmt":"2015-05-11T07:16:53","guid":{"rendered":"http:\/\/adopcionpuntodeencuentro.com\/web\/?p=2856"},"modified":"2017-08-07T11:15:08","modified_gmt":"2017-08-07T09:15:08","slug":"mas-de-siete-anos-tropezando-en-la-misma-piedra-la-adopcion-tropieza-en-la-escuela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/adopcionpuntodeencuentro.com\/web\/mas-de-siete-anos-tropezando-en-la-misma-piedra-la-adopcion-tropieza-en-la-escuela\/","title":{"rendered":"Tropezando en la misma piedra.La adopci\u00f3n tropieza en la escuela."},"content":{"rendered":"<h3><strong>El colegio se convierte en la segunda barrera para la adaptaci\u00f3n de los adoptados.<\/strong><\/h3>\n<p><a href=\"http:\/\/adopcionpuntodeencuentro.com\/web\/wp-content\/uploads\/la-escuela-20081.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-2859\" src=\"http:\/\/adopcionpuntodeencuentro.com\/web\/wp-content\/uploads\/la-escuela-20081.png\" alt=\"la escuela 20081\" width=\"350\" height=\"354\" srcset=\"https:\/\/adopcionpuntodeencuentro.com\/web\/wp-content\/uploads\/la-escuela-20081.png 594w, https:\/\/adopcionpuntodeencuentro.com\/web\/wp-content\/uploads\/la-escuela-20081-148x150.png 148w, https:\/\/adopcionpuntodeencuentro.com\/web\/wp-content\/uploads\/la-escuela-20081-297x300.png 297w, https:\/\/adopcionpuntodeencuentro.com\/web\/wp-content\/uploads\/la-escuela-20081-593x600.png 593w, https:\/\/adopcionpuntodeencuentro.com\/web\/wp-content\/uploads\/la-escuela-20081-80x80.png 80w, https:\/\/adopcionpuntodeencuentro.com\/web\/wp-content\/uploads\/la-escuela-20081-67x67.png 67w\" sizes=\"(max-width: 350px) 100vw, 350px\" \/><\/a><\/p>\n<p>La escuela supone la prueba de fuego para la mayor\u00eda de los ni\u00f1os adoptados, la segunda gran barrera, la inesperada aduana a traspasar despu\u00e9s de estar ya dentro. Para muchos, un segundo proceso de adaptaci\u00f3n concluido el familiar.<\/p>\n<p>Desde 1996, en que se regul\u00f3 la adopci\u00f3n internacional, a 2016, los espa\u00f1oles han prohijado a m\u00e1s de 50.000 ni\u00f1os de origen extranjero. Por edad (no hay estad\u00edsticas), un alto porcentaje cursa en estos momentos alguna de las etapas de la educaci\u00f3n obligatoria. Pero estos reyes de la casa corren suertes diversas al llegar a las aulas. \u00abEs una loter\u00eda\u00bb, afirma<a href=\"https:\/\/es.linkedin.com\/pub\/javier-mugica-flores\/a0\/77b\/520\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"> Javier M\u00fagica<\/a>. En muchos casos la integraci\u00f3n es fluida y el centro subsana la falta de base del reci\u00e9n llegado con refuerzos. En otros, las reticencias de algunos maestros y las peleas con otros ni\u00f1os desembocan en aislamiento. Al final, el ni\u00f1o no arranca a estudiar, los profesores se cansan y determinados alumnos se aprovechan de su baja autoestima o falta de habilidades sociales para mantenerlo a raya.<\/p>\n<p>\u00abM\u00e1s del 70% de las consultas que recibimos tienen que ver con el \u00e1mbito escolar\u00bb, reconoce<a href=\"http:\/\/grupsderecerca.uab.cat\/afin\/content\/lila-parrondo\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"> Lila Parrondo<\/a>, responsable de <a href=\"http:\/\/adoptantis.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Adoptantis<\/a>, un servicio de orientaci\u00f3n para padres adoptivos subvencionado en un 50% por la Comunidad Aut\u00f3noma de Madrid. Por este servicio han pasado unas 180 familias. Al mismo tiempo, Adoptantis ha recabado las experiencias de otros padres adoptivos a trav\u00e9s de una encuesta que ha recogido 160 testimonios. Los resultados arrojan este dato: el 46% de los chicos vive con dificultad el proceso de adaptaci\u00f3n escolar. De alg\u00fan modo, el sistema educativo falla.<\/p>\n<p>Atiende, pero no se entera. O desconecta a los pocos minutos y se pone a dibujar. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el cuaderno de Lengua? \u00bfQu\u00e9 es lo que tiene que escribir? Qui\u00e9n sabe. Pero en su mochila hay una arm\u00f3nica, y un juego de soldados, y un helic\u00f3ptero, y un huevo del que sale un drag\u00f3n. Son sus tesoros. Sabe que no puede llevarlos al cole, pero \u00e9l no se desprende de sus juguetes. Tiene ocho a\u00f1os, al igual que sus compa\u00f1eros de 3\u00ba de Primaria, pero cualquiera dir\u00eda en ese momento que no pasa de los siete, o seis. Uno de los profesores afirma que tiene la dispersi\u00f3n de algunos adoptados del Este&#8230; \u00bfQu\u00e9 le pasa realmente? \u00bfDebe seguir el curso que le corresponde por edad ese ni\u00f1o de seis que lleg\u00f3 con cuatro a\u00f1os con un exiguo vocabulario de su antigua lengua y que ha aprendido la nueva a marchas forzadas y apenas sabe escribir? Ante una pizarra llena de signos perfectamente familiares para sus compa\u00f1eros y para \u00e9l ilegibles, el chaval siente p\u00e1nico.<\/p>\n<p>\u00abEn la etapa infantil no se notan las dificultades: el nivel de exigencia es menor y cada ni\u00f1o manifiesta su propio ritmo. Es en Primaria donde afloran: no siempre se debe a falta de capacidad, sino a que al haber vivido sus primeros a\u00f1os en una instituci\u00f3n su desarrollo es m\u00e1s lento\u00bb, dice M\u00fagica. Es lo que algunos psic\u00f3logos llaman \u00abun d\u00e9ficit cognitivo acumulado\u00bb. Este retraso remite al poco de vivir en familia, pero no siempre se recupera al cien por cien. Mejor no fijarse plazos. Hay expertos que calculan un mes de retraso por cada cuatro pasados en el orfanato, pero es s\u00f3lo una aproximaci\u00f3n. Depende de cada ni\u00f1o.<\/p>\n<p>No es f\u00e1cil. Desde que llega encuentra demasiados est\u00edmulos y enigmas alrededor y el peque\u00f1o se siente en algunos momentos como un marciano. Sus padres le han llevado tal vez a un colegio privado, quiz\u00e1s biling\u00fce. O tal vez ocupe un sitio cerca del profesor en un colegio p\u00fablico. Pero no despega, est\u00e1 ausente, o juega demasiado, no entiende el lenguaje del esfuerzo ni le motivan esos libros que lleva en la mochila. Y empieza el rosario de preguntas: \u00bfTendr\u00e1 un CI bajo? \u00bfLe convendr\u00e1 repetir curso y esperar a que crezca? Nace el peregrinaje al gabinete psicol\u00f3gico en demanda de pruebas. O a los centros de orientaci\u00f3n educativa correspondientes. En ocasiones, esta preocupaci\u00f3n es un revulsivo para detectar problemas auditivos o visuales no valorados a la llegada del ni\u00f1o&#8230; En el fondo, nada distinto de lo que suelen hacer padres y madres con ni\u00f1os poco estudiosos. Pero a menudo aplicados desde la ansiedad de querer ir a la ra\u00edz, rellenar carencias y recuperar \u00abla normalidad\u00bb.<\/p>\n<p>Son esponjas. Algunos m\u00e1s listos que el hambre. En un a\u00f1o, quiz\u00e1s meses, aprenden castellano e incluso los dos idiomas habituales si viven en Catalu\u00f1a, Galicia o Euskadi. Sin embargo, \u00abno es lo mismo hablar en t\u00e9rminos coloquiales que estudiar en esa lengua y adquirir conocimientos acad\u00e9micos\u00bb, advierte Javier M\u00fagica. No es lo mismo manejar la Nintendo que procesar conocimientos. A algunos les falta poso, entrenamiento intelectual. En definitiva, tiempo.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/adoptantis.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Adoptantis <\/a>ha elaborado una Gu\u00eda para familias y educadores <em>(<a href=\"http:\/\/adopcionpuntodeencuentro.com\/web\/guia-adoptar-integrar-educar\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Adoptar, integrar, educar)<\/a>,<\/em> en colaboraci\u00f3n con el Instituto Madrile\u00f1o del Menor y <a href=\"http:\/\/www.coraenlared.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">CORA (Coordinadora de Asociaciones de Defensa de la Adopci\u00f3n y el Acogimiento)<\/a>. De las respuestas de las familias que acuden al servicio o que han participado en su encuesta, se desprende que el 89% se incorpora al curso que le corresponde por edad, y que, una vez en el aula, el 43% busca la atenci\u00f3n del profesor de modo constante.<\/p>\n<p>En concreto, un 27% interrumpe con mucha frecuencia el desarrollo de las clases o busca hacerse el gracioso. En la misma l\u00ednea, el 35% de los padres consultados se\u00f1ala que los ni\u00f1os dominan en seguida el lenguaje cotidiano, pero experimentan a veces gran dificultad para comprender conceptos.<\/p>\n<p>La violencia hacia sus compa\u00f1eros es minoritaria (un 8%), pero algunos pierden el control en el recreo, y se muestran o se les tacha de pendencieros. O la emprenden contra el material de clase, seg\u00fan las familias. Adem\u00e1s, un 25% ha vivido situaciones de acoso y rechazo por sus compa\u00f1eros, bien por la adopci\u00f3n misma o por pertenecer a una raza distinta.<\/p>\n<p>El psicoanalista<a href=\"http:\/\/www.planetadelibros.com\/jose-antonio-reguilon-autor-000011223.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"> Jos\u00e9 Antonio Reguil\u00f3n, <\/a>especialista en acogimiento y adopci\u00f3n, subraya que el problema escolar est\u00e1 presente en muchas de las historias que pasan por su consulta, sea como causa o consecuencia. \u00abEn los primeros momentos de la adopci\u00f3n, vienen receptivos, hay un deseo de integrarse en el entorno familiar. Padres y ni\u00f1os convergen y se produce un idilio: &#8216;Yo tengo lo que t\u00fa necesitas&#8217;, vienen a decirse. Pero pronto aparecen unas expectativas: padres y profesores esperan algo de estos ni\u00f1os que ellos no saben interpretar\u00bb, analiza Reguil\u00f3n. Sobre este desconcierto pivota una idea recurrente: el abandono, el desamparo, la p\u00e9rdida. \u00abHay una necesidad de saber y elaborar lo que les ha ocurrido, y no se les da tiempo para lograrlo\u00bb, a\u00f1ade.<\/p>\n<p>\u00abEstos ni\u00f1os no vienen de Barajas\u00bb, recuerda Lila Parrondo. Su biograf\u00eda arranca de m\u00e1s lejos. Pero no hay una adopci\u00f3n igual a otra. \u00abLa primera ni\u00f1a no tuvo dificultades. La segunda ha ido al mismo colegio y ha necesitado logopeda, va m\u00e1s lenta\u00bb, explica un padre madrile\u00f1o al hablar de sus hijas chinas. \u00abEs obvio que cada hijo es distinto. Los adoptados no tienen por qu\u00e9 ser m\u00e1s conflictivos. Conozco hijos biol\u00f3gicos que en la adolescencia se vuelven insoportables. Pero yo tengo una ni\u00f1a biol\u00f3gica y un hijo adoptado y \u00e9ste me est\u00e1 dando m\u00e1s trabajo\u00bb, opina una madre con una hija adolescente y un peque\u00f1o en Primaria. \u00abCon \u00e9l me lo tengo que currar m\u00e1s\u00bb, agrega.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/adopcionpuntodeencuentro.com\/web\/wp-content\/uploads\/adopcion-y-escuela-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-2864\" src=\"http:\/\/adopcionpuntodeencuentro.com\/web\/wp-content\/uploads\/adopcion-y-escuela-2.jpg\" alt=\"adopcion y escuela 2\" width=\"350\" height=\"356\" srcset=\"https:\/\/adopcionpuntodeencuentro.com\/web\/wp-content\/uploads\/adopcion-y-escuela-2.jpg 543w, https:\/\/adopcionpuntodeencuentro.com\/web\/wp-content\/uploads\/adopcion-y-escuela-2-148x150.jpg 148w, https:\/\/adopcionpuntodeencuentro.com\/web\/wp-content\/uploads\/adopcion-y-escuela-2-295x300.jpg 295w, https:\/\/adopcionpuntodeencuentro.com\/web\/wp-content\/uploads\/adopcion-y-escuela-2-80x80.jpg 80w, https:\/\/adopcionpuntodeencuentro.com\/web\/wp-content\/uploads\/adopcion-y-escuela-2-67x67.jpg 67w\" sizes=\"(max-width: 350px) 100vw, 350px\" \/><\/a>\u00abHay que hacer algo con este ni\u00f1o. No cumple las normas, golpea a otros chicos&#8230;\u00bb evoca Lila Parrondo. Los padres a veces no reconocen a su hijo en el retrato que le presentan los profesores. En casa, un adulto, a menudo dos, le marcan l\u00edmites, su vida est\u00e1 organizada. En el colegio, el profesor tiene a m\u00e1s de 20 alumnos, quiz\u00e1s 30, y no puede dirigirse a \u00e9l en cada momento.<\/p>\n<p>Para captar su atenci\u00f3n, el peque\u00f1o interrumpe o hace el payaso, quiere que el <em>profe<\/em> le cuente a \u00e9l solo lo que acaba de escribir en la pizarra. Piensa que si los otros ni\u00f1os se r\u00eden con sus gracias es porque le aprecian. Peor es el vac\u00edo, la soledad, la tristeza.<\/p>\n<p>Parrondo considera que los padres queman etapas en seguida al iniciar la escolarizaci\u00f3n a los pocos d\u00edas de que llegue el menor. \u00abSienten la necesidad de normalizar todo, pero es mejor que la incorporaci\u00f3n sea paulatina, que el hijo se sienta seguro\u00bb, agrega. Adem\u00e1s, cuestiona el sistema de escolarizar seg\u00fan la edad, y pide flexibilidad para que el ni\u00f1o pueda estar en una clase inferior. O que repita curso. Lo que importa es evitar \u00abun pulso entre los profesores y el ni\u00f1o\u00bb que repercute en la vida familiar, causando malestar, razona Parrondo. \u00abSi no se ataja, aparecen las mentiras y las estrategias para escaquearse de deberes y obligaciones\u00bb, a\u00f1ade.<\/p>\n<p>Al igual que Parrondo, M\u00fagica apuesta por una adaptaci\u00f3n del sistema educativo al peque\u00f1o, a fin de que todo el esfuerzo no recaiga en \u00e9ste. \u00abLegislar es complejo, pero es necesario bajar el nivel y guiarse por la edad de maduraci\u00f3n, no la cronol\u00f3gica\u00bb. Y advierte: \u00abNo hay que dejarse llevar por las caracter\u00edsticas del colegio. A veces, cuanto m\u00e1s de \u00e9lite, peor. Porque es que resulta que los pijos son los padres, no sus hijos&#8230; Hay que buscar profesores comprometidos, centros peque\u00f1os y de educaci\u00f3n personalizada o de ambiente familiar\u00bb, agrega.<\/p>\n<p>Javier M\u00fagica insiste en que el adoptado fue antes un ni\u00f1o abandonado, y hay que restaurar esa herida. \u00abNacen con desventaja\u00bb, reitera, \u00aby aunque no son ni\u00f1os de educaci\u00f3n especial, s\u00ed tienen, algunos al menos, necesidades espec\u00edficas. Por ignorancia o insensibilidad, sin embargo, la escuela en vez de curar, renueva esa sensaci\u00f3n de p\u00e9rdida\u00bb, contin\u00faa. Hay cierta tendencia a considerar a bastantes de ellos problem\u00e1ticos o hiperactivos (y tal vez alguno lo sea), pero M\u00fagica sostiene que esos s\u00edntomas reflejan que es \u00abun ni\u00f1o da\u00f1ado desde el punto de vista emocional\u00bb. En l\u00edneas generales el ni\u00f1o peque\u00f1o se adapta mejor a su nuevo hogar, prosigue, \u00abpero desde el punto de vista emocional, no importa tanto la edad, como los v\u00ednculos establecidos en los primeros a\u00f1os de vida\u00bb. Parrondo, por otra parte, asegura que no es extra\u00f1o que algunos ni\u00f1os se muestren movidos o inquietos: \u00abLes ofrecemos constantes est\u00edmulos y les proponemos un estilo de vida hiperactivo\u00bb. Los padres deben ser realistas en sus objetivos y dejarse de fantas\u00edas, concluye.<\/p>\n<p><strong>\u00bfTe resulta este art\u00edculo obsoleto?\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Este <a href=\"http:\/\/elpais.com\/diario\/2008\/03\/04\/sociedad\/1204585201_850215.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">art\u00edculo de Inmaculada de la Fuente en \u201cel Pa\u00eds\u201d<\/a> est\u00e1 fechado el 4 marzo del 2008 lo hemos encontrado repasando las informaciones sobre adopci\u00f3n y escuela de los autores que nos parecen m\u00e1s relevantes. Pod\u00eda haber sido publicado hoy mismo.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/www.afadena.es\/2014\/10\/23\/charla-de-javier-mugica-adopcion-y-escuela-claves-para-mejorar-el-aprendizaje\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><strong>\u00bfEs que en el binomio adopci\u00f3n y escuela no hemos avanzado nada?<\/strong><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La escuela supone la prueba de fuego para la mayor\u00eda de los ni\u00f1os adoptados, la segunda gran barrera, la inesperada aduana a traspasar despu\u00e9s de estar ya dentro. 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