Cuando un niño dice que no quiere ir al colegio tenemos que prestar mucha atención a lo que sucede. Detrás puede haber problemas específicos de aprendizaje, trastornos del neurodesarrollo, deficiencias visuales o auditivas, malos hábitos de estudio, alteraciones emocionales o incluso apatía y desinterés por las materias que se imparten. Todas estas causas inciden en su rendimiento y no puede seguir el ritmo escolar normal.