LA MADRE DE TODAS LAS BATALLAS, LA AMENAZA
El desencadenante del mosqueo de su hijo es la percepción de estar amenazado. La amenaza no tiene por qué ser real, puede ser también imaginada.A medida que el adolescente se va calentando, es menos probable que surja algún comportamiento mitigador de su enfado. Dicho otra manera, si en los primeros momentos no somos capaces de parar nuestros pensamientos negativos, nos enfrentamos a una reacción en cadena de imprevisibles consecuencias.
