Defiendo a ultranza el “soy” adoptada. Lo soy todos y cada uno de los días de mi vida, aunque ustedes (algun@s) se empeñen en hablar en pasado. Por poner un símil es como barrer y esconder el polvo bajo la alfombra, el polvo no desaparece, simplemente se oculta, se invisibiliza pero sigue estando ahí generando suciedad.