Se acaba el curso, y las puertas de los colegios y los centros comerciales se llenan de catálogos repletos de juguetes con los que regalar a nuestros hijos por su buen comportamiento. ¿Son buenas estas recompensas? Si bien la mejor recompensa es la atención de los adultos, hay otros tipos de premios «concretos» que a veces podemos utilizar: actividades o privilegios especiales como un paseo, un rato más de dibujitos.