Las edades del apego. Por José Luis Gonzalo Marrodán  

DIECINUEVE FRASES PARA DIECINUEVE EDADES

Extracto del guión de José Luis Gonzalo Marrodán  para el acto de inauguración de las IV Conversaciones sobre Apego y Resiliencia Infantil, en San Sebastián el 4 y 5 de octubre de 2019

Elaborado a partir de ideas de Jorge Barudy, Rafael Benito, Maryorie Dantagnan, John Bowlby, Boris Cyrulnik, Peter Fonagy, Gema Puig, José Luis Rubio, Donald Winnicott, Dan Siegel.

(Del embarazo a los 18 años)

Madre embarazada: Los buenos tratos a la infancia aseguran el buen desarrollo y el bienestar infantil y son la base del equilibrio mental de los futuros adultos. Los buenos tratos comienzan desde la vida intrauterina. Hay que cuidar y proteger a las madres, y la sociedad entera debe de velar por ello, pues el futuro de la misma depende de los buenos tratos que seamos capaces de dar a los niños y niñas desde que son concebidos.

Madre de niño de 1 año: El apego es un tipo especial de vínculo que se establece entre el bebé y sus progenitores a través de un proceso relacional que los une en el espacio y en el tiempo.

Padres de niño de 2 años: Cuando este apego es sano, los bebés experimentan una sensación de seguridad que da forma y organiza el cerebro y orquesta el neurodesarrollo, cimiento de la futura auto-regulación emocional. Para los dos años, ya se han sentado las bases de la futura competencia social y emocional.

Padres de niño de 3 años: La competencia parental en los dominios de empatía y apego permite que los niños y niñas puedan crecer como personas con una sana autoestima y capaces de tratar bien a los demás.

Padres de niño de 4 años: Los padres, madres y cuidadores necesitamos ser sostenidos por todas las personas que conforman la red psicosocial de apoyo (abuelos, otros padres, profesores, educadores, médicos, trabajadores sociales, técnicos, asociaciones, grupos de autoayuda…) para poder aprovechar los recursos sociales y comunitarios que nos facilitan una crianza competente y bien tratante.

Padres de niño de 5 años: Para los cinco años aumenta la capacidad de comprender la mente del otro, lo cual se traduce en una mayor capacidad de auto-regulación que favorece la entrada en la etapa de la socialización a través de la escuela y de los primeros amigos y amigas.

Padres de niño de 6 años: Hace falta toda una tribu para poder educar y sacar adelante a un niño satisfactoriamente. Los niños y niñas no son propiedad de nadie, son patrimonio de toda la sociedad. La base de seguridad que habitualmente son los padres, abuelos u otros adultos cuidadores debería, a partir de esta etapa, extenderse a otras personas significativas en la vida del niño y de la niña, como sus profesores, educadores, monitores…

Niño/a de 7 años: Los niños tenemos necesidades. Somos personas y no “conductas de buen o mal comportamiento”. Nuestra primera y principal necesidad es de apoyo y afecto, necesitamos que nos demuestren que nos quieren, y que aceptan nuestra persona en lo fundamental.

Niño/a de 8 años: Necesitamos tiempo para relacionarnos y jugar con vosotros y vosotras, adultos, no sólo ir a clase, estudiar y hacer actividades extraescolares.

Niño/a de 9 años: Necesitamos que os comuniquéis abiertamente con nosotros, que nos escuchéis y respetéis nuestros puntos de vista, promoviendo nuestra participación en la toma de decisiones y en las dinámicas familiares.

Niño/a de 10 años: Necesitamos límites y normas que orienten un adecuado comportamiento por nuestra parte, y que generéis expectativas de que cooperaremos en el cumplimiento de las mismas. Así es, pero además…

Niño/a de 11 años: …necesitamos que reaccionéis a nuestros comportamientos inadecuados proporcionando consecuencias y explicaciones coherentes y evitando castigos violentos o desproporcionados.

Niño/a de 12 años: Al llegar a la adolescencia, los cambios físicos y psicológicos que se producen reflejan la tormenta cerebral que tiene lugar en el cerebro. Si no se han sentado bien las bases en la infancia y no se ha trabajado con nosotros y nosotras dentro de una crianza competente y respetuosa, careciendo de base segura en la infancia…

Niño/a de 13 años: …en la adolescencia -que de por sí ya es una etapa complicada para nosotros por los desafíos que tenemos que afrontar- la probabilidad de que presentemos problemas emocionales y de conducta, o adicciones, o problemas de integración social, que enmascaran traumas tempranos no resueltos, es alta.

Niño/a de 14 años: La adolescencia es una etapa de riesgo, pero también de oportunidad para reparar lo que antes no se ha hecho bien. Aunque hay que prevenir y detectar las situaciones de malos tratos tempranamente, en la adolescencia aún estamos a tiempo de ofrecer contextos terapéuticos a los padres o cuidadores rehabilitadores de las competencias parentales; y a los chicos y chicas, reparadores de los daños psicológicos.

Niño/a de 15 años: Y si esto no es posible, deben de proporcionarnos tutores y tutoras de resiliencia, esos adultos que son elegidos por nosotros y nosotras como puntos de apoyo a partir de los cuales podemos transformarnos y crecer y rehacernos desde la adversidad. Dame un punto de apoyo y transformaré MI mundo, dicen Gema Puig y José Luis Rubio.

Niño/a de 16 años: De este modo, podremos atravesar las dificultades y los desafíos de la vida en todas las etapas evolutivas, pero especialmente en la adolescencia. Es muy importante que a lo largo de todo nuestro desarrollo estéis a nuestro lado, a pesar de que muchas veces no nos controlemos, nuestra conducta sea negativa o nos desregulemos y os disguste y perturbe lo que os decimos y hacemos. Enseñarnos a reparar nuestras malas acciones, dándonos oportunidades para aprender los valores éticos fundamentales. Valorar nuestro esfuerzo, no solo nuestros resultados.

Niño/a de 17 años: Nuestro cerebro necesita madurar, más todavía si hemos vivido experiencias de malos tratos en la infancia. La adquisición de la regulación emocional, el control ejecutivo y una toma de decisiones responsable necesitan de la relación y el aprendizaje de adultos competentes, que puedan ser, como dice Maryorie Dantagnan, nuestro filtro estabilizador y nos ofrezcan una base de seguridad.

En resumen, como decía Bowlby: Desde la cuna hasta la tumba, somos más felices cuando la vida está organizada como una serie de excursiones, largas o cortas, desde la base segura provista por nuestras figuras de apego.

Niño/a de 18 años: Así, aprovechando la base segura que se nos brinda a lo largo de todo el desarrollo, con paciencia, comprensión y el buen trato de las personas que conforman el ámbito familiar, escolar, de la justicia o la atención social, se pueden reparar muchos daños y devolver a los niños y niñas nuestra capacidad de resiliencia y confianza en el mundo. De este modo, podremos llegar a ser personas afectivas, solidarias, responsables y comprometidas con la infancia y la sociedad, como lo es nuestro querido Jorge Barudy, resiliente, el representante y creador del paradigma de los buenos tratos.

 

Gracias José Luis por compartir con nosotros este trabajo.

Puedes leer el post completo en el blog Buenos tratos «Diecinueve frases para diecinueve edades»

 

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