¿Cómo procesan los niños la información sobre su origen? Por Juan Alonso Casalilla Galán

Todos los seres humanos crean mitos acerca de sus orígenes e inventan una novela familiar que recorta una imagen propia y de los antepasados que no necesariamente coincide con hechos reales.
Esta novela se construye con el aporte de los mitos familiares y las noticias que se reciben de las generaciones que nos preceden.
Es una construcción mental, psicológica, que los seres humanos producen desde pequeños, que acomodan según sus deseos y expectativas, y, mediante los argumentos con que la sostienen, buscan compaginar su origen con sus necesidades, deseos y predilecciones.

Hablar de la novela familiar cuando abordamos la tarea de informar a nuestros hijos sobre su adopción tiene gran importancia, porque una cosa es la información que los padres puedan dar a sus hijos y otra muy distinta es la que resulte del proceso de incorporación de la misma que haga el niño.
Muchas familias imaginan que decir la verdad transformará de forma brusca y repentinamente su vida. Los padres suelen esperar un cambio dramático en el niño a partir del momento de la revelación, cambio que generalmente no se produce, y pueden sentirse desconcertados por ello.
Cuando la información sobre el origen se da en los primeros años no se producen cambios significativos en el aspecto emocional. El niño sigue siendo el hijo del padre y de la madre que él conoce, y simplemente va comprendiendo que él ha ingresado de una forma diferente en la familia porque es adoptado.
Más adelante, va tomando conciencia de que pudo haber sido abandonado, de que pudo haber vivido una separación dolorosa, algo que se acabó, de que estuvo solo y sufrió. Comienza a querer saber qué motivos pueden llevar a una madre a separarse de su hijo.

Debido al egocentrismo infantil el niño no puede comprender las causas de su situación como ajenas a él, y tiende a pensar que, de algún modo, él ha sido el causante del abandono. Surge el temor a que se produzca una nueva separación, y por ello se muestra muy sensible ante las salidas de los padres, las despedidas o las enfermedades. Por esta razón, es muy importante que los padres actúen como continentes de sus ansiedades y puedan brindarle la seguridad afectiva que necesita.
El proceso de comprensión de la condición de adoptivo varía según el desarrollo evolutivo de los hijos, y no se completa hasta la adolescencia. Es entonces cuando nuestro hijo llega a comprender su situación de forma realista y sin temores. Entiende que la adopción es irreversible, que el afecto de sus padres no está sujeto a condiciones y que los papeles familiares no cambiarán.

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