Comprensión de la violencia adolescente. Resumen de la ponencia de Íñigo Ochoa de Alda.

Estuvimos en  la VII edición de la Jornada sobre Parentalidad Positiva organizada por la Diputación de Almería, a través del Departamento de Familia y queremos compartir un resumen de la charla que impartió Íñigo Ochoa de Alda. Doctor en Psicología. Psicoterapeuta. Profesor en la Facultad de Psicología de la UPV/EHU entre otras muchas cosas.

Escucharle fue como asistir a uno de esos conciertos en los que, sabiendo que vas a disfrutar te encuentras de pronto con que (como sucede en algunas mágicas ocasiones) parece que muchas de las canciones del repertorio hablan justo de lo que te preocupa y necesitas escuchar y comprender en ese momento. Seguro que quien tenga uno o dos o más adolescentes en casa lo va a entender en este resumen, del que debo decir que tiene el contenido interesante e importante de la ponencia que impartió Íñigo Ochoa, pero está falto de su manera de comunicar y atraparte desde las emociones, arrancando risas, causando sorpresa, tristeza y hasta estupor con las anécdotas con las que acompañó su enseñanza. Algo que si tenéis ocasión de experimentar no dejéis de hacerlo, porque resulta emocionante, ameno y divertido a la vez que muy valioso todo lo que se puede aprender a través de sus conocimientos y que no son sólo teoría sino que son experiencias de trinchera, cuerpo a cuerpo, en el propio campo de batalla ya que trata a chavales en pisos tutelados.

Comenzó la charla cuya ponencia estaba titulada como : “De la interpretación terapéutica del adolescente a la comprensión terapéutica del adolescente superviviente” y que nos tradujo a Comprensión de la violencia adolescente, arrancando con una idea:

“Nuestros jóvenes parecen gozar del lujo, son mal educados y desprecian la autoridad. No tienen respeto a los adultos y pierden el tiempo yendo y viniendo de un lado para otro. Están prestos a contradecir a sus padres, tiranizar a sus maestros.”

Tan común como actual, pese a ser de Sócrates, pensada y dicha en el siglo IV aC.  y con una tira de Quino (Mafalda) con las que nos puso inmediatamente en sintonía con la visión para nada cambiante que, sobre el mundo adolescente, se suele tener.

Todos sabemos que la adolescencia es la etapa en la que se nos pone a prueba a los adultos. Hablamos de la adolescencia, leemos sobre adolescencia, pero ¿y sintonizar y comprender a la adolescencia?-Nos dijo.
Todos hemos sido adolescentes, hemos sentido el deseo adolescente de saltarse las normas, por la inercia al riesgo y a la impulsividad, lo que no significa que esto se convierta más tarde en un rasgo de la personalidad,– nos recordó.
Y nos explicó que, según demuestran estudios con resonancia magnética, ante estímulos, la parte más activada en el cerebro por los adolescentes es la amígdala, zona clave de las emociones. Pero que apenas activan el lóbulo frontal (ni lo tienen maduro ya que no acaba de madurar hasta alrededor de los 24 años) que es la parte que se encarga de la planificación y el discernimiento de las emociones.
Por lo que los encargados de hacer de “ese cerebro frontal”, de ejercer como tal somos los padres con el principio de autoridad con el que tenemos que ayudar a regular a los hijos. (Citó a Freud en “El malestar en la cultura” El otro soldado lo ejerce la sociedad…). Porque el adolescente está preparado para disfrutar, experimentar, consumir, etc., pero tiene que haber alguien que lo regule, ya que la carencia de autoridad parental empuja a los hijos a asumir un rol independiente antes de tiempo.

• La adolescencia es la edad propia de la adicción:
(Evolución versus adicción) no sólo referida a drogas y alcohol, sino adicción a redes sociales, a estar conectados, a unas prácticas y juegos en las que participan simultáneamente muchos seguidores y que se están popularizando tanto que su seguimiento rompe récords.
Las redes sociales les obligan a tener un nivel de multiatención terrorífico para canalizar toda esa información que constantemente va saliendo, llegando a unos niveles de intensidad que muchos padres no están, -estamos-, preparados para ello. Con lo que los chicos /as viven en un estar más conectados y a la vez desconectados de la realidad teniendo más amigos sociales que reales.

Impulsividad:
Nuestro trabajo es tener que establecer normas y limitar y regular impulsos (  su 1º actúo y luego pienso.)

Es la etapa de la búsqueda de la propia identidad:
Pero el riesgo/reto está en la alteración de la propia percepción de esa identidad que se empieza a tener en la adolescencia.
La complicación llega cuando quieren demostrar que son más de lo que son por miedo a lo que pueda pasar si se descubre que son vulnerables, sensibles, y que se les tome por una persona débil. Todo lo cual conduce a una ansiedad confusional¿Quién quiero ser? ¿Quién tengo que ser para las personas con las que vivo? Y a las situaciones en general se van sumando las situaciones específicas de cada chico o chica, por ejemplo en los casos de adopción se añade la dificultad sobre la esperanza de futuro de ¿Quién voy a ser? ¿A quién me voy a parecer? ¿Dónde está mi familia de origen? ¿Tengo o no que conectar con ellos?
O en los casos de divorcio ¿Con quién me tengo que manejar mejor…?

En la adolescencia se van acumulando preguntas que tienen latentes pero que ellos no se formulan casi nunca, están ahí y es a través de su conducta que empiezan a manifestar las dudas sobre esas preguntas.

Pero ¿por qué no preguntan? Porque si preguntaran parecerían infantiles, “si tengo curiosidad y quiero saber dependo de los mayores y si no pregunto “soy autónomo”, “no necesito que nadie me diga nada”. Y justo ese vacío es el que genera la confusión de cómo tiene que ser.
A veces inmersos en esa ansiedad confusional nos ponen a prueba y nos provocan, a ver si somos capaces de aguantarles en su peor versión, en la que manifiestan frustración e impotencia por no sentirse entendidos y explotan en una manifestación de violencia y agresividad que es la expresión de toda esa frustración que hay detrás.

La agresión como forma de ruptura relacional.
Incluso en familias en situación normal el adolescente juega un papel muy importante en la balanza de las relaciones.
En las relaciones triangulares con conflictos de lealtades muchas veces es el adolescente el que gestiona las relaciones familiares. El que maneja el peso de la influencia de poder. Y ellos son conscientes de que gestionan los conflictos, incluso saben instrumentalizar su historia e instrumentalizan las relaciones.

Muchos usan la fuerza para “despegarse”.

Áreas disfuncionales de las familias relacionadas con la confusión de los adolescentes.

Familias caóticas. Roles :

-Los hijos que “se encargan de sus padres”, que creen que tienen que desempeñar el papel de padre o madre porque los adultos no se ocupan de lo que les corresponde. O cuyos padres les usan como sostén emocional.

-El hijo inútil o incompetente que no hace nada y piensa que toda la vida se va a quedar anclado a su familia.

-El de la protección secreta. Familias donde los hijos tienen conductas violentas y lo tienen oculto por vergüenza y cuando se “normaliza” la situación muchas veces ya es tarde, han tenido que acudir agentes externos como la policía, jueces etc, que desautorizan el propio sistema familiar.

El concepto de sobreadaptación.

Muchos adolescentes se visten con piel de lobo y proceden con conductas de lobo cuando en realidad son ovejas, son totalmente vulnerables. Es una forma de distanciamiento. Porque los chicos que parecen sobradamente adaptados, que son autónomos, esos que son los “malotes”, en el fondo si rascas un poco, sale toda la vulnerabilidad que tienen (lo denomina las manzanas verdes pintadas de rojo).
Se basan en la idea “si se dan cuenta de que los necesito se sienten bien y no quiero que ellos se sientan bien”.

Los hijos son como las fases de la luna, en la infancia son como la luna llena, te enamoran, te motivan, te llenan de luz y te dan energía y luego en la adolescencia, se van convirtiendo en luna nueva, van desapareciendo, convirtiéndose en algo oscuro, algo que no atrae nada y los padres se preguntan ¿Dónde está mi hijo?¡Este no es mi hijo, me lo han cambiado! y queda la esperanza de que vuelva otra vez a crecer y genere una luna nueva. Una luna diferente.

En los conflictos y en las etapas por las que pasan, lo importante es que los padres podamos ayudar a reflexionar a los hijos en lugar de dárselo todo, porque está ocurriendo la paradoja de que también hay niños abandonados porque están sobreprotegidos.

La resignación.

Sucede muchas veces que con los chicos agresivos y violentos los padres se resignan, piensan que no pueden con ellos. En esa resignación piensan que nada de lo que hacen sirve, que si los profesionales, los jueces etc. no pueden hacer nada, qué van a poder hacer ellos y tras esto se da paso a una incertidumbre e hipervigilancia, y por último se produce el abandono. Y lo más complicado es no despegarse del adolescente que nos muestra su peor versión de sí mismo para probar muchas veces si somos capaces de aguantarles.

¿CÓMO NO DESPEGARSE?

La vinculación es mucho más compleja en los adolescentes, hay mucha más comprensión con el sufrimiento de los niños más pequeños que con los adolescentes.- Recordó

1-La importancia del sentirse sentido
Los chavales necesitan sentir que existen para los demás ,“Los demás me reconocen luego existo” (Lévi Strauss)
Muchos no se sienten sentidos “sólo te importo si apruebo”, “a mis padres sólo les importo si voy al cole”…
Muchos jóvenes no se sienten sentidos, lo que no significa que no les sintamos, pero ellos identifican que nuestros miedos y preocupaciones están por encima de sus miedos y por eso no estamos conectados con ellos.

2-El diálogo reflexivo
Va un punto más allá de sentirse sentido. En donde lo importante es la visión mental que el otro tiene de mí. Cómo el otro puede tener una imagen de mi mismo pero también de mi propio pensamiento. Sabe lo que me gusta y lo que quiero.

LA REPARACIÓN

Para que exista una reparación se necesita una base segura.
Cuando nos sentimos ansiosos hacemos cosas que nos calman” Pero…¿todas las cosas que hacemos para calmarnos son sanas?
No –dijo.
Muchas veces aquellas cosas que hacemos para sentirnos bien, nos hacen mal. Confundiendo lo que nos hace sentir seguros con lo que nos hace bien. (Ejemplo: el chico/a que se hace cortes porque así “se siente vivo/a”).

¿Cómo trabajar la reparación?
Partiendo de la base de que nos tenemos que equivocar. Si no nos equivocamos el adolescente creerá que tampoco se puede equivocar. Si erramos también somos ejemplo. Ejemplo para pedir perdón.
Si no nos equivocamos no podemos reparar.
Es decir, si yo hago lo hago mal y hago daño y admito mi error, le doy la oportunidad de que si él me lo hace tiene la posibilidad de que puede reparar.
Si no le doy la oportunidad de reparar no le damos la oportunidad de vincularse. Su base segura va a ser dañina, va a consumir, fumar, beber etc. porque siente que tiene que canalizar esa angustia con algo que le haga daño, pero que sustituya o alivie su malestar.
En los trastornos de conducta alimentaria, el vacío emocional no se compensa con un atracón y lo tienen que vomitar porque lo que me como no me llena el vacío interior y tengo que vomitar. La base segura que es comer es lo que me hace daño.

LA COMUNICACIÓN EMOCIONAL

No es hablar de las emociones. Sino expresarlas. Si nuestro hijo llega enfadado y se expresa mal y le decimos “no hables así” no le estamos permitiendo que conecte con sus emociones negativas. Parece que queremos conectar pero nos está molestando eso que está expresando. Tenemos que permitir lo que es la comunicación emocional. La comunicación emocional tiene que ser desagradable.
Si un hijo expresa odio o tristeza por algo hay que permitírselo. No aumentarlo ni quitarle importancia. Hay que acompañarlo, no hace falta decir nada para conseguir la conexión emocional.

LA RESILIENCIA

Que no es lo mismo que la supervivencia.
Sobrevivir es hacerlo a cualquier precio.
Resiliencia es dar significado y sentido al trauma.
Como terapeutas hay que acercarse al adolescente “desde abajo”. Ellos necesitan ver su lado oscuro y saber si nosotros también tuvimos un lado oscuro. Dar luz en la oscuridad y tienen que sentir que el terapeuta ve en ellos lo que otros no ven.

EL MALESTAR DEL ADOLESCENTE

Citó a Michel White “La persona nunca es el problema, el problema es el problema”.
El adolescente necesita un acompañamiento del día a día. Su agresividad es la punta del iceberg que comunica un malestar mayor.
Buscan conductas compensatorias porque necesito satisfacer rápido lo que me pasa pero no sé ni lo que quiero. Y navegan a fuerza de impulsos, sin control, sin referentes y sin estructura interna, movidos por un desgarro interior.

La solución.

Va más allá del propio adolescente que huye del miedo a decepcionar revestidos de pasotismo en su camino a través del consumo hacia el fracaso.


• No hay que confirmarle lo que busca.
• Es más complicada que culpar a la familia o a los profesores.
• Sintonizar desde la autenticidad con el otro.
• Educar las emociones para crear una vinculación afectiva.
• Ayudar al desarrollo moral, recuperando la conciencia y la culpa que lleve a la reparación (compasión, empatía, conciencia)
• Despegarles del egocentrismo de la infancia.
• Distribuir la autoridad. Estructurar. Límites. Responsabilidades y frustración.
• Sintonizar su frecuencia. “Escuchar con los ojos” (haciendo referencia al trabajo de Íñigo Mtnez de Mandojana que reproducimos en un post en esta web, fechas atrás.)

Y me permito terminar  este resumen con una frase del prólogo que Íñigo Ochoa de Alda escribió para el libro de Mtnez de Mandojana “Profesionales portadores de Oxitocina“.

Dicen que, en parte, somos lo que somos por quienes nos han acompañado a lo largo de nuestra vida y una parte de ellos ha entrado en nuestro mundo interior y, como si de un trivial se tratara, han dejado su quesito de color dentro de nosotros.

 

 

Resumen de la ponencia de Íñigo Ochoa de Alda Martínez de Apellániz. Doctor en Psicología. Psicoterapeuta. Profesor en la Facultad de Psicología de la UPV/EHU. Para la VII edición de la Jornada sobre Parentalidad Positiva organizada por la Diputación de Almería, a través del Departamento de Familia .

 Paso a mostraros la selección de libros que recomendó durante su charla:

 

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