Diferencias entre adultos adoptantes y no adoptantes en salud y satisfacción vital

Un estudio de: Arantxa Aguirre Uriarte y Félix Loizaga Latorre

La Organización Mundial de la Salud (1948) define la salud no solamente como la ausencia de afecciones o enfermedades, sino como un estado de completo bienestar físico, mental y social. Es importante señalar que junto con la salud física, se destaca la importancia de la salud mental y social, incluyendo dentro de esta última las relaciones familiares.

Asimismo, la OMS (2013) expone la relación existente entre la satisfacción vital y la salud, estableciendo la satisfacción vital como el principal indicador de bienestar subjetivo que repercute de forma esencial en la salud pública. Son muchos los autores que corroboran la estrecha relación que guarda la salud con la satisfacción vital y la percepción de la misma, entendido como bienestar subjetivo. Asimismo, se observa que la percepción de satisfacción vital suele decrecer ante la pérdida de salud.

Asimismo, se observa que la percepción de satisfacción vital suele decrecer ante la pérdida de salud. En cuanto a lo que a adopción se refiere, la variable satisfacción ha sido muy utilizada con el fin de valorar el impacto de la adopción y la adaptación familiar. Por el contrario, no se ha profundizado tanto sobre la salud en el caso de los padres y madres adoptantes. Teniendo en cuenta que estas familias superan una serie de situaciones estresantes propias de este colectivo, resulta de gran interés realizar una comparación con el fin de valorar las diferencias respecto a salud y satisfacción.

En cuanto a lo que a adopción se refiere, la variable satisfacción ha sido muy utilizada con el fin de valorar el impacto de la adopción y la adaptación familiar. Por el contrario, no se ha profundizado tanto sobre la salud en el caso de los padres y madres adoptantes. Teniendo en cuenta que estas familias superan una serie de situaciones estresantes propias de este colectivo, resulta de gran interés realizar una comparación con el fin de valorar las diferencias respecto a salud y satisfacción. Además, antes de la incorporación del niño a la familia se lleva a cabo un proceso de selección para asegurar la idoneidad de las familias. Esto deja entrever la posibilidad de una serie de características propias que podrían tener las familias adoptantes.

Las familias adoptantes refieren una serie de situaciones estresantes y temores que podrían afectar su salud física y mental. Su principal preocupación a la hora de decidirse a llevar a cabo la adopción es afrontar las diversas entrevistas y evaluaciones psico-sociales que les obliga a exponerse a que personas desconocidas evalúen sus capacidades y expectativas como futuros padres. Este proceso puede tener una gran repercusión dada la ansiedad que genera a los padres adoptivos, ya que la espera de adopción puede ser muy larga e indefinida. Además, muchas parejas se sienten juzgadas por el proceso de evaluación y lo consideran demasiado intrusivo.

El segundo factor que puede repercutir a su salud y bienestar es el motivo de adopción. En el caso de que el motivo de adopción sea la esterilidad, los padres y madres adoptantes deben haber superado esta etapa de duelo previamente para que la adaptación familiar sea favorable. Cabe señalar que, alrededor del 85%  de las parejas que acuden a los servicios de adopción refieren problemas de fertilidad.

Por otro lado, es imprescindible mencionar que en el caso de la adopción los niños y niñas sufren una discontinuidad en las figuras de cuidado y pueden sufrir sensación de abandono, ya que para haber sido dados en adopción sus padres biológicos han tenido que renunciar a él/ella. Estas dificultades podrían afectar a las relaciones y a la salud y, con ello, a la satisfacción de los padres y madres adoptantes. Aun así, se ha demostrado que los niños adoptados tienen una capacidad rápida de recuperación y que son capaces de establecer vínculos de apego seguro con sus familias adoptivas.

Otro de los momentos más temidos que puede repercutir en la salud y satisfacción de los padres adoptantes, es la presión que sufren por tener que desvelar la historia de origen. Aun así, esta última experiencia según algunos expertos ha servido para fortalecer más el vínculo familiar y la confianza mutua.

Esta preocupación guarda relación con el temor de que la familia biológica reconozca al niño por la calle y lo recoja de nuevo, temor que es referido por una de cada dos familias adoptantes.

A su vez, muchas de las familias adoptantes refieren temor a la búsqueda por parte del niño de la familia biológica. Esta reacción del niño ha sido entendida por algunas familias como un síntoma de fracaso en la adopción. Sin embargo cabe señalar que en la actualidad se ha comprobado que esta no es la razón de la búsqueda de los padres biológicos, ya que un 93% quieren a sus padres adoptivos y viceversa, parece que lo que está detrás es la sensación de vacío y la falta de conocimiento del origen.

Además es importante señalar que tras el impacto del encuentro con su familia biológica muy pocos de los niños adoptados perciben un deterioro en la relación con sus padres adoptantes y la mayoría reconocen tener mejor calidad de vida de lo que habrían tenido con sus padres biológicos. Por lo que estas reuniones sirvieron en gran medida para aumentar el afecto hacia sus padres adoptivos y valorar más su situación familiar. Esto nos lleva a analizar la satisfacción vital de las familias adoptantes. Son muchos los estudios que coinciden en el alto grado de satisfacción de los padres adoptivos y de los niños/as adoptados.

Aún teniendo en cuenta el alto grado de satisfacción con la adopción, estas mismas familias adoptivas muestran un 30% de insatisfacción hacia los trámites y el proceso administrativo de adoptar, sobre todo en los casos de adopción múltiple.

El dato más llamativo es que el 89% de los padres y madres adoptivos manifiesta que la información recibida sobre las características psicológicas del niño fue insuficiente. Aun así, muestran un 98% de satisfacción ante la rápida adaptación del niño a la familia adoptiva, 66% de satisfacción ante 14% de insatisfacción con el ajuste escolar y 85% de satisfacción con la adopción. Cabe señalar que un año después la mayoría de los problemas se habían solucionado.

Tras analizar la bibliografía existente, se podría decir que se percibe una clara relación entre la satisfacción vital y la salud. Habitualmente las investigaciones se centran más en los propios niños, por lo que lo innovador del objetivo de este estudio es que se centra en analizar la perspectiva de los padres y madres adoptantes y no adoptantes.

Se pretende realizar una comparación entre las familias adoptantes y no adoptantes respecto a la variable salud y su relación con la satisfacción vital. Con el fin de realizar la comparación respecto a salud como variable principal, se analizarán las diferencias existentes entre los dos grupos.

Resumen:

El objetivo del estudio es realizar una comparación de la variable salud (GHQ-28) desde el punto de vista de padres y madres adoptantes y no adoptantes y analizar su relación con la satisfacción vital (SASS, FHM). Participaron un total de 693 padres y madres, de los cuales 134 corresponden a la muestra de familias adoptantes y 559 familias al grupo control (35 a 65 años). La comparación se realizó a través del estadístico t de Student y las relaciones intra-grupo a través del índice de correlación de Pearson. En cuanto a los resultados, las familias adoptantes refieren mejores niveles de salud que las familias no adoptantes y una media de satisfacción vital superior. Los análisis intra-grupo muestran correlaciones positivas entre salud y satisfacción vital.

(Para ver el método, el procedimiento, Instrumentos y variables, Análisis de datos y los resultados Pincha aquí)

Conclusiones:

Tras llevar a cabo la comparación entre familias adoptantes y no adoptantes, se observa que las diferencias son significativas respecto a niveles de salud.

Las familias adoptivas muestran mejores niveles salud teniendo en cuenta los síntomas somáticos, la ansiedad e insomnio, la disfunción social y la depresión. Estas diferencias significativas se mantienen al utilizar los tres métodos posibles de corrección del cuestionario de salud GHQ-28. Por lo que teniendo en cuenta tanto la cronicidad de los síntomas, la aparición de nuevos síntomas, como la puntuación total de síntomas, se concluye que la población normal refiere peores niveles de salud que las familias adoptantes.

A su vez, es importante recalcar que estos datos se infieren de la opinión de los padres y madres adoptantes y no adoptantes sobre su propia salud. Lo que aporta contribuciones de carácter innovador, ya que la información de la que se dispone acerca de los propios padres y madres adoptantes es escasa. Por otro lado, al comparar las medias obtenidas por las familias adoptantes en los cuestionarios de satisfacción y la media obtenida por la población reportada por el boletín CIS (2015), se observa que las familias adoptantes refieren niveles más altos de felicidad. Estos datos coinciden con la bibliografía existente que defiende los altos niveles de satisfacción de las familias adoptantes. Teniendo en cuenta los altos grados de correlación intra-grupo obtenidos tanto entre las dimensiones del cuestionario de salud, como al compararlos con la satisfacción vital, se observa correlación positiva entre salud y satisfacción vital. Estos resultados corroboran estudios anteriores que defienden la alta relación y repercusión existente entre salud y satisfacción

Por lo que los resultados obtenidos muestran que desde el punto de vista de los propios padres y madres, los niveles de salud de las familias adoptantes son más altos, junto con los niveles de satisfacción vital, que a su vez, se correlacionan positivamente.

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Arantxa Aguirre Uriarte. Psicóloga General Sanitaria. Vitoria-Gasteiz, País Vasco, España.

Félix Loizaga Latorre. Doctor en Psicología. Universidad de Deusto, Bilbao, España.

Apuntes de Psicología.

Colegio Oficial de Psicología de Andalucía Occidental

2016, Vol. 34, número 1, págs. 19-25. 

ISSN 0213-3334.