El presente es un regalo. Por Itsaso Urdaibai

ITSA02leyendasoSabemos que nuestros hijos deben elaborar y reelaborar su historia de adopción. Según su edad, la comprensión de su historia varía… Me gusta contarme esta evolución con el símil de la serpiente. Una serpiente, a medida que crece, va mudando de piel… para que la nueva piel hermosa, resplandeciente salga a la luz y pueda cumplir su función… se necesita abandonar la gastada, la rota y la vieja piel escamosa. Esta muda no es simple, precisa de un tiempo, necesita de energía, esfuerzo. Es algo natural, pero hay que hacerlo.

Flor de Canela y yo hemos hablado desde el principio sobre su historia de adopción, sobre sus dudas, sus emociones, sus certezas…

Hoy, con sus doce años, no recuerda prácticamente nada de estas conversaciones. Se sorprende cuando se las recuerdo. Se sorprende cuando le cuento algo que le he contado innumerables veces y que ella me ha contado a mi, porque no le suena de nada… Hay cosas que parecían tan claras, que tenía tan bien asimiladas y comprendidas que no deja de sorprenderme que ahora las haya arrinconado o las recuerde confusas e incluso como no son.
Cuando oigo a algunos padres adoptivos decir que no hablan del tema, porque sus hijas ya saben su historia, porque ya lo hablaron o porque a su hija no le interesa porque todo lo sabe… me vuelvo a sorprender. ¿No perciben como el tema está ahí? ¿Cómo burbujea en sus cabezas?

Creo que nuestros hijos necesitan reelaborar su historia una y otra vez. En cada edad se tiene una forma de percibir y de interpretar su realidad. Lo que se dijo y habló se lo ha comido el tiempo, el crecer y los nuevos aprendizajes junto con las nuevas experiencias…
ITSASOHoy es hoy y se necesita la misma información contada de otra manera. También se necesita usar las viejas palabras, porque ahora se vuelven nuevas, desconocidas y hay que investigar su significado… ahora resuenan de otra manera en las vísceras, en el cerebro… porque ahora los demás, los otros, tanto sean adultos como sus iguales, también miran de otra manera y reflejan de otra forma el ser adoptivo. Y ellos, los otros son espejos donde se ven nuestros hijos, tanto si nos gusta como no.
Mi hija precisa de tiempo para elaborar de nuevo su historia, recrear sus viejos diálogos silenciosos y transformarlos en otros, crear su propia imagen… Ella calla… le tiendo una palabra, un recuerdo… prefiere no cogerlo, prefiere ignorar mis intentos de acercarme.
Y en estas andamos, cuando el otro día en uno de mis intentos por hablar del tema me dice:

– ¡Mira mamá!… hay una cosa que oí que me gusta mucho. “El pasado es historia, el futuro un misterio y el presente un regalo”. Y esto es lo importante para mí: el presente es un regalo.

Este es su momento. Así lo quiere vivir. Lo acepto y seguimos creciendo… juntas. Yo, madre adoptiva también necesito re-elaborar mi historia, evolucionar como hace mi hija, vivir el presente como lo que es, un regalo.

 

gracias

Itsaso Urdaibai.Por tu manera tan particular de mirar el mundo y de compartirlo.

No os perdáis su blog Cuaderno de retazos. Sus admirados pintores y sus reflexiones donde habla de adopción desde sus emociones y desde el esfuerzo por entender esos mundos paralelos en donde habitan los niños de nuestros sueños más movidos.

Y sus fotos, trocitos de vida que nos enseñan su manera sensible de pasar por delante de las cosas reparando en detalles que comparte e inmortaliza, desde una hoja cubierta de escarcha a un reflejo en un charco, una puerta singular o un reflejo en una ventana.