Lo real y lo ideal en la transmisión de los orígenes de los niños adoptados. Montse Lapastora

Titulo: Lo real y lo ideal en la transmisión de los orígenes de los niños adoptados en  preadopción y  postadopción. Montse Lapastora

Resumen:

La experiencia diaria en el proceso de valoración con solicitantes de adopción, pone de manifiesto que mediante un proceso de reflexión llegan al convencimiento de lo importante que es, para la formación de la identidad de sus futuros hijos, el hacer una adecuada transmisión de los orígenes. Es decir, que el niño comprenda y acepte su historia anterior a la adopción.

Por otro lado, cuando los solicitantes se convierten en padres, y el hijo pasa a formar parte de su mundo real, también la experiencia diaria muestra que ese convencimiento que tenían de lo importante que era informar a sus hijos de su historia preadoptiva, pierde fuerza, y los padres no son capaces de enfrentarse a esa transmisión de los orígenes, tal y como habían intuido anteriormente, porque eso implica afrontar las características especiales que supone un hijo adoptado, el cual remueve heridas no cerradas, duelos no superados y conflictos no resueltos.

Todas las angustias y temores de los padres repercuten en sus hijos, deteriorando el desarrollo de su identidad.

En este proceso de comunicación, un elemento muy importante es la empatía con la que se acompaña la información que se da al hijo. No es tan importante el dato en sí, sino que el menor se sienta acompañado en el sentimiento que le produce lo que para él significa ese dato.

En este proceso, difícil proceso de la transmisión de los orígenes de los niños adoptados, se puede hablar una vez más de cómo los tan manidos conceptos de “lo real” y “lo ideal” se pueden ver en la práctica diaria en el trabajo con padres pre y postadoptivos.

Cuando hablo de “lo ideal” me refiero a lo que los solicitantes de adopción, cuando están sumergidos en el proceso de valoración, tienen intención de decir a sus hijos sobre su condición de adoptados, y con “lo real” hago referencia a lo que verdaderamente pueden decir cuando ejercen el rol de padres.

En mi experiencia diaria con niños adoptados y con sus padres, muchos de ellos con amplio recorrido en asociaciones de adoptantes, psicoterapia, asistencia a grupos de formación, a charlas y otros eventos relacionados con el mundo de la adopción, no dejo de sorprenderme al comprobar la enorme resistencia que tienen al tratar el tema de los orígenes, también llamado proceso de revelación, con sus hijos.

En el momento de la valoración psicológica, por el que pasan todas las personas que inician un proceso de adopción, no todos los solicitantes, desde un principio, son conscientes de la importancia de dicho proceso. Como propone Palacios (2007), durante las entrevistas se les va explicando la relevancia de que el menor conozca  su condición de adoptado, sus orígenes, su derecho a saber cuál es su historia y todo aquello que está relacionado con su vida anterior, es decir, se incide en la importancia de que sus padres no le oculten datos que le pertenezcan.

En este proceso se observan diferentes reacciones, algunos solicitantes dicen que sí a todo, piensan que la valoración es un trámite y no escuchan (Lapastora 2008).

Hay muchas formas de no escuchar, de no querer o no poder oír lo que estamos diciendo porque chocamos con resistencias que no se pueden vencer en el periodo preadoptivo Una de ellas es simplemente la ignorancia: al referirles que a pesar de ser niños muy pequeños saben  o sienten que han sido abandonados y que eso puede tener consecuencias en su futuro y su comportamiento responden cosas como: “eso no es posible, lo que pasa es que los psicólogos sois muy retorcidos y mi hijo, desde luego, cuanto menos sepa, mejor”. Argumentan que si ellos no se acuerdan de nada de cuando eran tan pequeños, sus hijos tampoco lo harán.

[…]

En el trabajo diario me encuentro con muchos padres que manifiestan serias dificultades en el manejo de la transmisión de los orígenes. Habría un amplio abanico de actuaciones que iría desde aquellos que mantienen semioculto el hecho de la adopción, (aunque he trabajado con algún caso de adopción nacional, la mayor parte de mi experiencia se circunscribe a la adopción internacional y en este ámbito es muy difícil mantenerla totalmente oculta) hasta aquellos que son capaces de transmitir a su hijo la importancia de su pasado acompañándole empáticamente (Winnicott 1998).

En este sentido quisiera señalar que el proceso de revelación no se refiere simplemente a la transmisión de datos, a comunicar una serie de fechas, fotos  o lugares, sino a que, como decía más arriba, vayan acompañados del sentimiento de que esos padres conceden a ese dato, a ese pasado. Los padres han de hacer comprender y sentir al hijo que para ellos también es importante que él pueda saber y entender su historia, pues eso le hará sentirse más completo como persona, la relación familiar se verá enriquecida y el proceso adoptivo tendrá muchas posibilidades de éxito.

[…]

En la mayoría de las dificultades en la transmisión de los orígenes se encuentran implicadas muchas de las emociones, antiguas y presentes de los padres, sentimientos y conflictos afectivos no resueltos, temores no enfrentados, duelos no superados y una serie de dificultades emocionales proyectadas en los hijos que interfieren en el proceso de revelación, dificultando tanto la integración adoptiva familiar, como la aceptación del menor de su condición de adoptado.

Cuando los padres llevan a cabo el proceso de revelación, informando a los hijos de lo que saben de su historia pasada, en muchos casos la comunicación se hace con veracidad, pero sin empatía. Considero que uno de los grandes errores a la hora de transmitir los orígenes del menor es, por un lado, el no saber recoger los sentimientos que dichos orígenes provocan en él; y por otro, no hacerle llegar la importancia que la información de su vida anterior también tiene para los padres. Lo que quizá pueda explicarse porque no se puede transmitir lo que no se siente.

Debido a la importancia que este proceso de revelación tiene, y a la frecuencia con la que surgen problemas en las familias adoptivas al abordar esta cuestión, considero necesario invitar a la reflexión a los técnicos implicados en la valoración de adopción, a que enfaticen, durante la valoración  psicosocial, en la importancia que tiene la transmisión de los orígenes.

Montserrat Lapastora


LO REAL Y LO IDEAL EN LA TRANSMISIÓN DE LOS ORÍGENES DE LOS NIÑOS ADOPTADOS EN PREADOPCIÓN Y POSTADOPCIÓN.
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