Reflexionando sobre las generalizaciones que circulan en nuestro entorno sobre los niños adoptados.

no a mitosEl pasado 26 de Junio el mundo en Baleares publicó un artículo sensacionalista con el titular ‘Soy adoptado y empecé a drogarme a los 11 años”.

Pero no es el único, constantemente medios informativos, programas sensacionalistas , series de televisión , dibujos animados, películas etc, lanzan mensajes negativos y desconsiderados sobre la circunstancia de ser adoptado, como determinante y explicativa de muchos comportamientos indebidos.

Beatriz Salzberg Psicóloga especialista en clínica/Psicoanalista y Directora del Área Psicosocial de Créixer Junts  ha escrito un amplio e interesante artículo reflexionando sobre las generalizaciones  que circulan en nuestro entorno sobre los niños adoptados.

En el blog de  Créixer Junts y en su web, se puede leer el post completo del que hemos querido sacar un extracto para apoyar su difusión e invitar a su lectura completa y profundizar con su lectura en el tratamiento que por diversos medios se le está dando a la adopción y a los niños adoptados que lejos de informar, los estigmatiza y lesiona la visión reparadora y necesaria que tiene  la adopción.

mochila fam leyend“Llevo tiempo viendo artículos en prensa o televisión sobre niños adoptados, con los que pocas veces coincido con el enfoque o sus conclusiones. Los puntos de vista más mesurados, ponderados y abiertos han sido minoritarios.
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Pocas veces se escribe sobre la superación de sus traumas primarios y el papel de las familias como agentes reparadores. Por eso me he decidido a transmitir, lo que en nuestra experiencia, es una visión más próxima a la realidad de los niños adoptados. También se usa comúnmente la coletilla de la “mochila de los niños”, transmitiendo con ello la idea de que en ella portan problemas médicos y psicológicos muy serios y difíciles de superar, atribuyendo a esta mochila la totalidad de las dificultades que pueden aparecer en un niño adoptado. Por el contrario, una concepción más amplia, entiende que todo niño que entra en adopción, se encuentra con una familia. En el logro de esa confluencia se hallan tanto las capacidades parentales, como las secuelas de los traumas físicos y psíquicos tempranos de los niños. De modo que, a la “mochila de los niños” habría que agregar las “mochilas de los padres” porque también ellas pueden impedir una buena adopción. Sin embargo, en general, en la difusión periodística y por parte de no pocos profesionales, se alude casi en exclusiva a “la mochila de los niños».

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A todo ello, últimamente se agrega que los menores procedentes de los países del “Este de Europa” traen SAF (¿Todos?), aunque la realidad de nuestro entorno de niños adoptados muestra una variabilidad y unos logros escolares, sociales, musicales y deportivos que desmienten una información tan generalizada y pesimista. Al SAF de inicio se le agrega el TDAH. Este último diagnóstico está por cierto muy cuestionado por una amplia mayoría de profesionales de la salud mental de nuestro país, del entorno europeo y de América, por lo que tendremos que reflexionar sobre esta aparente relación de causa efecto que se ha establecido entre SAF y TDAH. Por otra parte, la Generalitat de Cataluña señaló también que hay que proceder con todo rigor al análisis y tratamiento de niños con este diagnóstico. Pareciera que hoy día no hubiera otra patología en la infancia más allá del discutido TDAH. Esta patología se ha convertido casi en una “epidemia diagnóstica”, a la que se agregan también cantidad de niños no adoptados. Se habla de él como si hubiera evidencias neurológicas y fuera incontestable, cuando el conocimiento científico puede y debe ser cuestionado, superado y de ningún modo dogmatizado. Además, se prescribe medicación para aminorar sus efectos, cuyas consecuencias secundarias casi ni se mencionan.

tdha1100Somos muchos los profesionales de la salud mental que no estamos a favor de medicalizar a la infancia de este modo, ni de que se hagan diagnósticos que más que entender al síntoma como una señal de un trastorno intrapsíquico, un mensaje cifrado que tiene relación con la vida del niño, en el contexto de su vida familiar, social y escolar, se trate sólo al síntoma y no se considere su significado, su sentido de enigma. Es verdad que el SAF está presente en numerosos niños, no sólo institucionalizados, sino en una mayoría de aquelloss que proceden de hogares con padres alcohólicos, tanto en nuestro país como en otros, con distinta incidencia. No quiero discutir este diagnóstico, sólo su ineludible presencia en los niños que provienen de “países del este” y su utilización hipertrofiada para explicar todo lo que le sucede a esos niños: problemas de conducta, aprendizaje, distracción, dificultades de sociabilidad… El SAF está presente en muchos niños institucionalizados, pero no en todos. Algunos estudios hablan de que, por ejemplo en Rusia, el porcentaje de niños de orfanato afectados por SAF es del 30%. De ese 30% no todos son adoptables, pues no todos los niños de orfanato estén en condiciones de adoptabilidad.

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Un mal comienzo de vida no indica necesariamente un destino funesto. A la capacidad humana de reponerse ante los golpes de la vida, el Profesor B. Cyrulnik la llama “resiliencia”. Los niños adoptados son un buen ejemplo de esta capacidad. La historia de muchas personas adoptadas adultas nos ha permitido comprobar que ha habido gente con infancias llenas de experiencias traumáticas, abandonos, pérdidas, traumas, trastornos por tanto de los vínculos, pero que pese a ello, lograron desarrollar y conquistar una vida creativa y satisfactoria. Uno de ellos, es el propio Dr. Cyrulnik. Otros, Steve Jobs, Kenizé Mourad, Coco Chanel, el Presidente de la Corte Internacional de Justicia de Naciones Unidas, Dr. Brueguenthal. Todos ellos supieron transformar sus traumas en creación artística e intelectual, todos ellos tuvieron infancias marcadas por el dolor, las guerras, los abandonos o el maltrato. Por supuesto hay muchos más, pero no son famosos.

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Los niños que llegan en adopción han vivido sentimientos extremos que llevan inscriptos en su cuerpo, en su memoria inconsciente, en el “disco duro”, por decirlo metafóricamente, en recuerdos sin palabras ni memoria consciente. Forman parte de sus experiencias traumáticas tempranas que dejaron su marca. Los factores emocionales causan una serie de trastornos funcionales durante la primera infancia e inciden la maduración y en la salud.

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Nos parece fundamental no patologizar más a esta infancia carenciada, considerando por ejemplo que lo más importante y exclusivo de su vida pasó en su embarazo, dejando todos estos factores psicosociales de lado y olvidando también que la recuperación de ese niño está mediada por la forma en que la familia lo incluye y educa. Últimamente somos testigos de cómo se minimizan estos factores psicosociales y se hipertrofian las explicaciones neurobiológicas que no analizan las circunstancias personales y familiares de cada niño.

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mochila bea 02Comprobamos en la práctica diaria que a los niños adoptados, desde su llegada, se les cuelgan muchas veces diagnósticos-etiqueta, sin que se les dé tiempo a adaptarse, ni se entienda la desorganización que supone el ajustarse a un medio tan nuevo y diferente. También sabemos que en muchos diagnósticos psicológicos o médicos no se los escucha, no se establece un tiempo para crear una relación de confianza con ellos, tampoco se atiende a su historia y ni siquiera a su momento actual y se da por descontado que los problemas que presentan son consecuencia de “condiciones neurobiológicas”. En ese marco teórico no se trabaja con los niños para que, a través del juego y la palabra, nos puedan “hablar” de su malestar, de sus temores a un nuevo abandono, al rechazo, de los sentimientos que experimentan cuando van creciendo y tratan de comprender el sentido de su vida y el porqué de su abandono y de su adopción y cómo sus padres los ayudan o no en ese recorrido…

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No quisiera terminar este artículo sin señalar que muchas de estas carencias, de estos desajustes, de esta inmadurez emocional… se solucionan con la entrada en familia y el aporte de amor, dedicación y tolerancia a las dificultades de los pequeños que asumen éstas. Es por eso que la primera y más importante terapéutica para el desamparo es el cobijo de la familia. El segundo paso será entender el período de adaptación del hijo adoptado sin colgarle falsas etiquetas ni pretender normalizar apresuradamente, llevándolo por ejemplo enseguida a la escuela.

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Saber desde su corazón que empieza a crecer para alguien. Es lo que inicia la cicatrización de las heridas y permite superar poco a poco el duelo por lo perdido, su único mundo hasta ese momento: sus cuidadoras, sus compañeritos, sus olores, su comida, su hábitat, su lengua, etc. Es el comienzo de su curación. Luego, en función de cómo evolucione, se procederá a atender a sus áreas más rezagadas con una asistencia profesional especializada, para ir gradualmente resolviéndolas.
El impacto del trauma temprano en lo físico es lo primero que el niño recupera.

La adopción subjetiva de un menor es un proceso mutuo de acoplamiento padres-hijo y las dificultades que surgen pueden deberse tanto a las características del niño, como a las dificultades parentales para entender y superar los desafíos que implican la reparación de un niño dañado por traumas tempranos.

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familiaBNEn definitiva, nuestro objetivo principal es transmitir a los padres la idea de que una adopción exitosa es aquella donde hijos y padres pueden hablar abiertamente sobre muchos temas que hacen a una resignificación e integración de su historia. No se pueden dejar fuera los primeros años de su vida y su sentimiento de ser diferente o su creencia negativa sobre sí mismo, suponiendo que hizo algo malo y por ello lo han abandonado sus padres de nacimiento. Tampoco hay que pensar que todo lo que ocurre en la vida de un niño adoptado, tiene que ver con su condición particular de entrada en la familia.

El hecho de que tantos niños adoptados hayan crecido bien en familia y presenten un buen ajuste personal, nos indica que un buen número de familias adoptantes han entendido la implicación personal de ellos en la recuperación de sus hijos y los han aceptado con sus logros y dificultades, como lo hace cualquier padre responsable y comprometido.

 

Beatriz Salzberg
Psicóloga especialista en clínica/Psicoanalista
Directora del Área Psicosocial de Créixer Junts
Barcelona, 2 de junio de 2015

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