ABOOKCIÓN. El chico a quien criaron como perro. Bruce Perry y Maia Szalavitz

Titulo: El chico a quien criaron como perro. Y otras historias del cuaderno de un psiquiatra infantil

Autores: Bruce Perry, Maia Szalavitz

Traducción: Lucía Barahona

Editorial: CAPITAN SWING

ISBN: 978-84-945481-6-1

EN 1995 en la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos de un hospital infantil un niño rechazaba ser atendido aullando y lanzando heces y comida al personal de enfermería. Ese niño había estado a cargo del novio de su abuela fallecida, que le dejaba en la jaula con sus perros. Justin, que así se llamaba el niño, pasó a llevar la misma vida que los perros. Los médicos que le trataron le diagnosticaron encefalopatía estática, un daño cerebral que limita el aprendizaje. Pero uno de los psiquiatras deduce que este niño es más un cachorro asustado al que nadie le ha enseñado a hacer cosas de niños y le intenta domesticar para que aprenda a ser un niño. Justin se recupera y es adoptado por una familia. Dos años después, el médico recibió una carta en la que aquel niño le daba las gracias por haberle ayudado.

¿Qué pasa cuando se traumatiza un cerebro joven? ¿Cómo afecta el terror, el abuso o un desastre en la mente de un niño? El psiquiatra infantil Bruce Perry ha ayudado a muchos niños a superar horrores inimaginables: supervivientes de genocidios, testigos de asesinato, adolescentes secuestrados y víctimas de violencia familiar. Mediante la observación de estas historias de trauma a través de la lente de la ciencia, Perry nos revela la asombrosa capacidad del cerebro para la curación. Combinando las historias de casos inolvidables con sus propias estrategias de rehabilitación, explica lo que ocurre exactamente en el cerebro de un niño expuesto a un estrés extremo y propone diferentes medidas que se pueden tomar para aliviar su dolor, ayudándole a crecer como un adulto sano.

A través de las historias de niños que se han recuperado física, mental y emocionalmente de las circunstancias más devastadoras, el autor expone cómo las cosas más simples —el entorno, el afecto, el lenguaje, el contacto, etc.— pueden influir profundamente, para bien o para mal, en un cerebro en desarrollo. En este interesante documento, Bruce Perry demuestra que solo cuando entendamos la ciencia de la mente podremos tener la esperanza de curar el espíritu de casi cualquier niño, incluso el más afectado. Para saber más: capitanswing.com/libros/el-chico-a-quien-criaron-como-perro

         “El libro cuestiona la difundida creencia en la capacidad infantil para superar los pasados traumáticos. Sus autores advierten que las presuntas recuperaciones tienen mucho de aparente, ya que las huellas indelebles del daño permanecen ocultas en los pliegues cerebrales. La buena noticia es que hay esperanzas. El subtítulo original, “Lo que los niños traumatizados pueden enseñarnos sobre pérdida, amor y curación”, alude a la comprobación de que el cerebro devastado puede ser remodelado en un sentido beneficioso. Para ello resultan útiles las clases de música y movilidad; la psicoterapia en los más crecidos; el empoderamiento y, sobre todo, el amor.

Perry y Szalavitz han procurado elegir situaciones dramáticas con desenlaces felices, lo cual ayuda a que las durísimas vivencias de quienes nacieron en hogares disfuncionales o sin hogar resulten una lectura menos deprimente. Mediante la exposición de cada historia clínica y las aplicaciones del “tratamiento neurosecuencial”, ofrecen una demostración fascinante de cómo las sinergias entre los avances en neurociencia y la psicología consiguen mejorías sorprendentes en pacientes considerados casos perdidos. Educadores, asistentes sociales, psicólogos y futuros padres sacarán provecho de la lección impartida en estas páginas, y también los interesados en saber más del cerebro humano, de su maleabilidad y su vulnerabilidad”. Leer más en : El cultural.com

        “La conclusión a la que llegó Bruce Perry tras años de investigación y trato con niños sometidos a situaciones extremas –y lo que es también el nudo de este libro- es que el cerebro se desarrolla de forma secuencial y establece patrones con la reacción al estrés que le generan las distintas situaciones a las que se enfrenta. Solo los estímulos pautados y repetitivos de afecto, seguridad y cariño edifican una arquitectura mental sana en el niño y en el futuro adulto. La falta de esa respuesta o la intermitencia de estos, impide el desarrollo neuronal normal y ‘vicia’ la construcción cerebral. El estrés que genera un hecho traumático altera la química cerebral, en especial si se vuelve crónico. Y reparar lo dañado requiere de un extraordinario trabajo, individualizado y constante.

[…]El chico a quien criaron como perro puede ser leído en clave de perfecta actualidad; a pesar de que relata casos reales ocurrido en el primer mundo a lo largo de toda una trayectoria profesional, asusta pensar en las consecuencias de guerras como la de Siria en los miles de niños que se han visto traumatizados y desplazados por ellas”.  Leer más en notodo.com

 

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