Claves para la disciplina positiva. Jane Nelsen

Jane Nelsen. Doctora en Psicología Educativa y co-creadora del programa de Disciplina Positiva, escritora, educadora, y madre de siete hijos. Dice que la clave para la disciplina positiva no es el castigo, sino el respeto mutuo. Nelsen enseña a padres y profesores a ser firmes y amables a la vez, por lo que cualquier niño, desde un pequeño de tres años hasta un adolescente rebelde, puede aprender cooperación creativa y auto-disciplina, sin perder su dignidad.

1. Los niños con mala conducta son “niños desanimados” que tienen ideas erróneas de cómo lograr su meta principal de pertenecer. Estas ideas los guían al mal comportamiento. No podemos ser eficaces a menos que enfrentemos las creencias erróneas en vez de solamente el mal comportamiento.2.) Usa la animación para ayudar a los niños a sentir “que pertenecen” de tal manera que la motivación del mal comportamiento se elimine. Celebra cada paso en dirección a un mejoramiento de la situación en vez de enfocarte en los errores.

3. Una muy buena forma de ayudar a que los niños se sientan animados es “pasar con ellos un tiempo especial.” Muchos maestros han notado un cambio dramático en un “niño-problema” después de pasar cinco minutos simplemente charlando de lo que le gusta hacer al niño para entretenerse.

4. Cuando acuestes a los niños, pídeles que compartan contigo el momento “más triste” y el momento “más feliz” del día. Después comparte tu con ellos los tuyos. Te sorprenderás de lo que aprendes.

5. Ten reuniones familiares o en clase para resolver los problemas con cooperación y respeto mutuo. Ésta es la clave para crear un ambiente de amor y respeto mientras ayudas a los niños a desarrollar la auto-disciplina, la responsabilidad, la cooperación y la capacidad de resolver problemas.

6. Da a los niños trabajos de importancia. Por conveniencia, muchos padres y maestros hacen cosas que los niños podrían hacer por sí mismos o ayudándose mutuamente. Los niños sienten que pertenecen cuando ellos saben que pueden aportar una contribución de verdad.

7. Decide con ellos qué trabajos se necesitan hacer. Escríbelos y ponlos en una caja y deja que cada niño saque unos pocos cada semana; de esa forma nadie hace los mismos trabajos todo el tiempo. Los maestros pueden invitar a los niños a que les ayuden a establecer las reglas de la clase y hacer una lista en un cuadro titulado, “Nosotros decidimos.” Los niños se sienten capaces, motivados y entusiasmados cuando se los incluye en las decisiones.

8. Tomate el tiempo para entrenar. Asegúrate de que los niños comprendan lo que significa para ti “limpiar la cocina.” Para ellos puede que signifique poner tan solo los platos en el lavaplatos. Los padres y maestros podríais preguntar, “¿Qué crees que se esperaba que hicieras?”

9. Enseña y modela el respeto mutuo. Una forma es siendo cariñoso y firme al mismo tiempo—cariñoso para mostrar respeto por el niño y firme para mostrar respeto por ti mismo y “las necesidades de la situación.” Esto es difícil durante un conflicto, así que usa lo siguiente cuando puedas.

10. El elegir el momento oportuno multiplicará por diez su eficacia. No “funciona” tratar de resolver un problema en el momento del conflicto—las emociones se cruzan en el camino. Enséñale a los niños que todos necesitamos un período para tranquilizarnos. Tu o los niños podéis ir a otro cuarto y hacer algo que os haga sentir mejor—y después discutir el problema con respeto mutuo.

11. Deja de lado la idea equivocada que dice que para hacer que los niños se comporten mejor, primero tienen que sentirse mal. ¿Puedes hacer mejor las cosas cuando te sientes humillado? Esto da una nueva perspectiva del “tiempo para tranquilizarse.”

12. Usa tiempo para tranquilizarte. Dile a los niños por adelantado que todos necesitamos un “tiempo para tranquilizarnos” a veces cuando nos estamos comportando inapropiadamente, así, cuando se les pida que vayan a su cuarto para que pasen un tiempo allí, ellos pueden hacer algo que los haga sentirse mejor. “Cuando estés listo, vuelve y discutiremos juntos las soluciones.”

13. El castigo puede “funcionar” si  se está interesado solamente en parar el mal comportamiento por “el momento.” A veces debemos tener cuidado de lo que funciona cuando los resultados a largo plazo son negativos—resentimiento, rebeldía, venganza o retraimiento.

14. Enseña a los niños que los errores son oportunidades maravillosas para aprender. Una forma de enseñar a los niños que los errores son oportunidades maravillosas para aprender es modelando tu mismo el uso de las “Tres erres de la Recuperación” después de haber cometido un error.

1. Reconoce tu error de buena gana

2. Reconcíliate. Estate dispuesto a decir “lo siento, no me gustó la forma como traté ese asunto;”

3. Resuelve. Enfócate en las soluciones en vez de la culpa. (#3 será eficaz solamente después de #1 y #2)

15. Enfócate en las soluciones en vez de las consecuencias. Muchos padres de familia y maestros intentan disfrazar el castigo llamándolo una consecuencia lógica. Invita a los niños a participar en la búsqueda de soluciones que 1. están relacionadas, 2. son respetuosas, 3. son razonables y 4. son útiles.

16. Asegúrate de que  comunicas un mensaje de amor y respeto. Empieza con “eres importante para mí. Estoy preocupado por esta situación. ¿Trabajarías conmigo para encontrar una solución?”

17. ¡Diviértete! Lleva la alegría a los hogares y salas de clases.

 Del libro Disciplina Positiva de Jane Nelsen. 
 
Una guía para ayudar a los niños a tener autodisciplina, ser responsables, colaborar y saber resolver sus problemas. En sus páginas los padres podrán descubrir cómo: salvar las barreras comunicativas; poner fin a las luchas de poder; evitar los peligros de los elogios; transmitir su mensaje de amor; centrarse en las virtudes, no en los defectos; conseguir que los niños reparen sus errores sin perder su dignidad; enseñar a los niños no qué pensar, sino cómo pensar; obtener colaboración, tanto en casa como en clase; superar la dificultad especial que plantean las malas conductas durante la adolescencia. Millones de niños se han benefiaciado ya de los consejos de este libro, que incluye decenas de historias reales sobre cómo aplicar la disciplina positiva

 


Ser padres es una de las tareas más difíciles (y gratificantes) a las que debemos enfrentarnos a lo largo de nuestras vidas. Esta nueva edición completamente actualizada muestra cómo utilizar métodos afectuosos, pero firmes, para formar a niños responsables, respetuosos y con recursos propios. Ofrece soluciones prácticas a problemas tales como: rivalidad entre hermanos; conflictos a la hora de acostarse; problemas en la escuela; colaboración en las tareas de la casa; TDAH; problemas de alimentación; pereza; lloriqueos; chismes y mentiras; discusiones por los deberes, etc.

Related Posts