DESEO Y ADOPCIÓN. Con Juan Alonso Casalilla Galán. La historia de nuestro hijo es también la historia de nuestro deseo de adoptar.

DESEO E HISTORIA DE VIDA O DE CÓMO LA HISTORIA DE NUESTRO HIJO ES TAMBIÉN LA HISTORIA DE NUESTRO DESEO DE ADOPTAR

El abordaje, la escucha y en general el manejo de la historia de vida de nuestros hijos, actualizan muchos de los desasosiegos y angustias que estaban detrás de nuestro deseo de adoptar.  En no pocos momentos nuestro hijo corre el riesgo de convertirse en el representante de esa circunstancia que queríamos olvidar gracias a la adopción.

Nuestro hijo adoptivo no nos convierte de la noche a la mañana en personas fértiles, sino que nos obliga a transmitir esa verdad a los otros, pues está en la base de su origen. Además, nos sitúa frente a los demás señalando esa condición, quizá no suficientemente elaborada.

Tampoco contribuirá a   la felicidad de la pareja, será un proyecto, en tanto que común pondrá a prueba el ajuste de la relación.

No ocupará el lugar del hijo perdido, si el duelo por él no está resuelto, reavivará nuestras heridas.

No contribuirá a que nos sintamos más acompañados, en muchas ocasiones pondrá de manifiesto nuestra soledad.

La presencia de nuestro hijo traerá a la actualidad, hará presentes, aspectos quizá olvidados o no suficientemente asumidos, tanto de nuestro proyecto de adopción como de nuestra historia personal.

Su historia previa, sobre la que tanto insistimos, no debe hacernos olvidar que el origen de nuestro hijo está también en nuestra decisión de adoptar, en qué fue lo que nos llevó a hacer nuestro al hijo de otros.

Nuestros malestares pueden actualizarse, reavivarse, cuando a lo largo del ciclo vital, los chicos nos sitúan frente a interrogantes relacionados con su historia: ¿Qué es lo que os hizo desearme? ¿Qué es lo que os hizo convertiros en padres adoptivos?

La inadecuada elaboración de ciertos aspectos dolorosos que estuvieron a la base de nuestra motivación para adoptar, puede ser una dificultad permanente en la relación y por consiguiente en la elaboración de la historia de vida. Estas dificultades se ponen frecuentemente de manifiesto cuando abordamos aspectos relacionados con la historia y origen de nuestros hijos.

Fernando e Isabel realizan junto con sus hijos de cuatro y dos años el seguimiento que prescriben las autoridades de su país de origen, a la pregunta del profesional en torno a cómo han abordado la temática de su adopción, o si lo han hecho Fernando manifiesta:

“Me es muy doloroso hablarles de que son adoptados, pues tocar el tema me recuerda de nuevo mi esterilidad, cuando conocimos mi mujer y yo el motivo por el cual no podíamos tener hijos me sentí muy mal, tuve miedo de que mi mujer me abandonara, me sentí “medio hombre” mis hijos me han hecho olvidar esta etapa, me siento como si no hubiera pasado por eso nunca.”

Fernando actúa como si sus hijos fueran biológicos, él sabe perfectamente que no lo son, pero ese como sí tapa esa herida, pero dificulta el abordaje de temas trascendentes.

Hablando con Fernando, descubre que la relación con sus hijos, más allá de lo que pudieron representar en su espera, es ahora maravillosa, y que gracias al que fue su problema ahora es padre, lo que le permite hablar del origen con sus hijos desde otro lugar.

En este punto es importante detenerse, pues no es tan importante la motivación que nos llevó a hacernos padres sino lo que sostiene actualmente nuestra relación. Muchos padres cuando relatan la historia de cómo se constituyó su familia, expresan con cariño y benevolencia “hacia ellos mismos” los motivos que los llevaron a adoptar, y como el sufrimiento que estaba en su origen se diluye en el contexto de una relación basada en la verdad.

“Cuando empecé a desear ser madre y no nos quedábamos embarazados nos dio pánico pensar que alguno de nosotros fuéramos estériles, los tratamientos de fertilidad, las experiencias relatadas por otros nos ponían los pelos de punta…

[…]Abrimos el expediente de adopción, “era otra forma de ser padres” y llegó nuestra hija Julia.  Cuando Julia en torno a los 5 años me dijo de sopetón que si yo no era de su tripa porque esta no me funcionaba,  sentí un dolor tremendo por ella, por ella y por mí, hasta ese momento no comprendí lo del “duelo por la esterilidad”,  a ella le hubiera gustado nacer de mí tripa pues de la tripa de la madres nacen los hijos auténticos, hasta la fecha me di cuenta que había actuado con mi hija como si fuera biológica, sin embargo y a pesar del dolor tremendo me permitió decirle lo mucho que la quería, que yo era su madre ahora y deseaba serlo para siempre…”

En este caso gracias a su hija, y a la actitud de escucha de la madre la relación empezó a fundarse en la verdad, la madre de Julia se ganó su lugar siendo capaz de transmitirle la verdad sobre su origen, su propio dolor inicial y la gratitud que sentía por esa otra madre que la engendró, la permitió nacer y la permitió a ella convertirse en madre.

Pero, aunque la infertilidad suele ser el tema relevante a este respecto en los textos sobre adopción, otras problemáticas que están en el origen tienen sus efectos.

Por lo tanto, debemos reflexionar sobre lo que nos es “difícil” transmitir; las circunstancias que rodearon que nuestro hijo fuera declarado adoptable o las circunstancias que nos llevaron a adoptar.

Mª Ángeles es una madre que enviudó antes de adoptar, tiene dificultades para transmitir a su hijo adoptivo de cuatro años esa condición.

“Tengo una solución que es buena para mi hijo, le diré que mi marido fallecido fue su padre, así él no se sentirá mal por haber sido abandonado y tendrá un padre al que identificar”

Mª Ángeles sufre, pues cuando su hijo le pregunta por su padre, al que ella en su relato asimila con su marido, para “restaurar” precariamente la situación, da una “solución” que no la permite construir una relación maravillosa sustentada por la verdad, verdad de una persona que sufre por una pérdida significativa y transmite el deseo de haber tenido un hijo de su marido, pero que ese deseo, pervive en ella y en la relación actual con su hijo.

Cuando hablamos de verdad en la transmisión, hablamos de saber transmitir también cuáles fueron nuestros motivos, sólo así podremos progresar. Esta verdad, transmitida con el afecto que conlleva, permitirá al hijo, en un futuro hablar sobre sus pérdidas y sus duelos.

En resumen, la historia y origen de nuestro hijo está también constituido por la historia y origen de nuestro deseo de adoptar, dar cuenta de ello es un aspecto muchas veces olvidado. Debemos tener muy asimilados los males que estaban en nuestro origen para poder construir conjuntamente una historia “veraz” de porqué deseamos que formara parte de nuestras vidas.

Nuestro hijo es hijo de nuestro deseo de ser padres, este deseo tiene una historia que le concierne a él tanto como a nosotros.

 

 

Esta es una sección dirigida por Juan Alonso Casalilla Galán y que tiene como objetivo dar algunas claves para pensar de otra manera, interrogarnos y reflexionar sobre aspectos generales que están en la base y que son la razón de ser de las relaciones en adopción y acogimiento.

Os invitamos a leer los artículos que atesoramos en esta web escritos por Juan Alonso Casalilla además de los anteriores a este artículo de la sección «DESEO Y ADOPCIÓN»

 

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