Escuchar y atender positivamente. Por Montse Vázquez

enfado3vfoEducar es una tarea de titanes. A veces, de tanto repetir las mismas cosas nos sentimos un poco como aquel Sísifo, condenado a empujar la pesada misma piedra por la misma inclinada colina…eternamente. Parece que no avanzamos. Que el camino recorrido se vuelve atrás y comenzamos cada vez desde el mismo punto de partida.Y eso puede resultar agotador.Sobre todo, porque para ser eficientes educando, tenemos que tener antes que nada, nuestro propio control emocional perfectamente estructurado. O hablando en términos más caseros: no perder los nervios cuando las cosas se ponen peliagudas.

Casi nada.

Todos tenemos en la mente esa imagen ideal de la madre paciente, de teleserie, que aborda con una sonrisa, una fina ironía y en el peor de los casos, un leve fruncimiento de entrecejo, los avatares de la relación paterno-filial. Pero tengo que decir algo en relación a esa imagen tan ideal: que es eso, simplemente una imagen de teleserie. Nada que ver con la realidad.

Cuando las cosas se ponen difíciles, nuestras propias emociones se ponen al frente de la situación en numerosas ocasiones transformándolas en un muro que nos impide acercarnos al momento de una manera eficiente. Evita que podamos recurrir a una de las herramientas más eficaces e importantes para educar: la empatía.
Pongámonos en el caso. Los berrinches son uno de esos momentos desesperantes que muchas madres y padres vivimos recurrentemente. Hay niños que nunca los tienen: una rara bendición. Pero hay mucho otros que son, permitidme la broma, profesionales de los mismos. Y ante un niño que grita y patalea sin control, a veces durante horas, son pocos los adultos que consiguen mantenerse impasibles.

enfado1vfoUnos padres que tratan de sobrevivir a un berrinche de grado diez estarán como poco irritados, angustiados y, en el caso de que el espectáculo se organice en un lugar público. avergonzados y presionados por la mirada ajena (los supermercados son infalibles catalizadores de berrinches). Y en este estado ¿cómo encontrar la escucha activa y atenta que la empatía requiere para activar sus maravillosos mecanismos?

Otro día os contaré la receta para momentos de berrinche, pero hoy os diré que simplemente, se trata de entender lo que está causando el malestar a nuestro hijo: aunque nos parezca una tontería, un capricho egoísta o cualquier otra emoción más o menos negativa. Se trata de escuchar y atender positivamente. Esto no quiere decir dar la razón o alentar, sino entender. Y hacer ver al niño angustiado, irritado o furioso, que lo entendemos y damos valor a sus sentimientos. Esto últimos es primordial: Y sin dejárselo entrever. Muchas veces no es fácil: si lloran porque se les ha partido una galleta, les consolaremos entendiendo, pero no alentando, el sentimiento.Y sobre todo ¡no acabaremos pegándola con celo!

Es una comunicación mágica. No es la cura de los males desde luego: hay que trabajar después en cada situación, pero es el paso que permite acceder al mundo emocional del niño alterado. Un paso imprescindible para avanzar.

Nota de la editora:

«Escuchar y atender positivamente» es  parte del  interesante post que con el título “La empatía y la resolución de conflictos”, nuestra colaboradora Montse Vázquez en su blog  enesteprecisoinstante.blogspot.com , nos hace  reflexionar con su sensibilidad y su franqueza. Os recomendamos su lectura completa.

 

gracias

Montse Vázquez. Periodista, Publicista. Escritora.Empresaria y madre por partida doble. 

|www.tulibroamedida.com

enesteprecisoinstante.blogspot.com

 

 

 

 

 

 

 

 

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