HUMANIZAR EL TEAF. Carta abierta a la tutora de mi hija de 1º de E.S.O . Por Mercedes del Valle

En la línea de esta plataforma que es la de crear una nueva cultura social sobre adopción y acogimiento, con el comienzo de curso iniciamos una nueva sección: HUMANIZAR EL TEAF.

Esta sección recogerá artículos de interés que sirvan para comprender, hacer más visible y ayudar a todas las familias, a los niños y niñas y adolescentes que de una u otra forma se ven afectados por la ingesta de alcohol u otros teratógenos  que fueron consumidos durante su gestación, dañando al feto que crecía dentro del vientre materno, el daño, como iremos viendo, en este apartado, puede haber sido de diversa consideración, y es necesario que sea diagnosticado por un grupo multidisciplinar experto, algo que hoy en día apenas se reduce a unos pocos profesionales. Pero se está avanzando, y los Trastornos del Espectro Alcohólico Fetal cada día son un poco más conocidos, aunque no en la profundidad que sería deseable, por lo que desde nuestra asociación y por medio de este arma potentísima que es la web adopcionpuntodeencuentro.com queremos aportar nuestro empeño en su difusión y humanización.

Comenzamos con una carta abierta de una madre  luchadora  cuya hija fue diagnosticada de TEAF a los 16 años, después de un largo periplo de contiendas con la escuela (principal campo de batalla de los niños afectados por Traumas de Adversidad Temprana). Esta madre ha creado, junto a otras personas, una plataforma con el con el objetivo de valorar, desarrollar e implementar proyectos que mejoren la calidad de vida de niños, niñas, adolescentes, jóvenes afectados por el trastorno del espectro alcohólico fetal (TEAF).

Carta abierta a la tutora de mi hija de primero de la E.S.O

El pasado miércoles 5 de septiembre me acordé de ti, tu seguramente no me recuerdas, hablamos por primera vez y por última vez hace cinco años.
Hace cinco años, mi hija tenía 12, iba por primera vez al instituto, venía de un colegio no bilingüe de una sola línea y tú ibas a ser su tutora.
La primera vez que te vi fue en la charla a los padres, habías preparado una presentación en powerpoint, donde nos mostrabas el proyecto de trabajo que ibas a realizar con nuestros hijos. Era la primera vez que veía una tutoría en powerpoint.
La clase era de programa, esto significa que ningún alumno de la clase tiene nivel suficiente de inglés para estar en sección, por lo que solo reciben clases de inglés 5 horas semanales y al menos una materia más en inglés que no puede ser ni sociales ni naturales.
Nos contabas cómo ibas a trabajar las emociones con nuestros hijos, lo que contabas tenía una pinta estupenda, sonaba muy bien, no entendí muy bien algunas cosas porque toda la presentación estaba en inglés, ya nos advertiste insistentemente que, aunque nuestros hijos eran de programa, el instituto era bilingüe y tú ibas a dar las tutorías en inglés. En ese momento pensé: trabajar emociones con mi hija en inglés?
Creo que ni leíste la carta de su tutora de sexto curso, estaba preocupada con el paso al instituto y recomendaba que en vez de cursar francés cursara refuerzo de lengua, no lo leíste siquiera, la pusiste en francés.
Intenté desde el inicio explicarte las dificultades emocionales de mi hija, no me escuchaste, ni siquiera me distes cita, era muy pronto decías.
El primer parte vino enseguida, parte grave por haber empleado una expresión racista con una compañera. Mi hija había llamado china a una compañera asiática. Cuando le pregunté a mi hija por qué había llamado china a otra niña, me contestó que por que era china, que no sabía su nombre, por eso le dijo ¡eh china! No entendía qué problema había, porque ella era rusa y a ella le decían ¡eh rusa!
Cuando por fin pudimos reunirnos contigo, te comentamos que éramos una familia adoptiva, intentamos explicarte las dificultades emocionales que tiene una niña de doce años que ha sufrido abandono e institucionalización, en ese momento no sabíamos que nuestra hija tenía un daño cerebral irrecuperable debido a la exposición prenatal al alcohol, eso lo supimos tres años más tarde, en ese momento hablábamos de la mochila y del retraso madurativo.
Tu pregunta vino sin apenas haber terminado de hablar: ¿A qué edad vino vuestra hija de Rusia?, nos preguntaste, yo te contesté: a los tres años. Me quedé helada y sin palabras cuando me dijiste: ah, entonces vino hace mucho tiempo, no? ya se le habrá pasado.
En ese momento mi marido y yo nos miramos, nos levantamos de la silla y salimos de la sala. Luego vi que te habían dado un premio por tu página web.
Pues bien, el miércoles día 5, escuchaba a la Generalitat dar los datos del estudio de prevalencia realizado en Cataluña, un estudio realizado de forma conjunta por tres hospitales de referencia, segundo estudio europeo por tiempo, pero primero por importancia. Concluía que el 50% de los niños y niñas de adopción internacional provenientes de Rusia y Ucrania tienen TEAF (Trastorno del Espectro Alcohólico Fetal), entonces me acordé de ti porque al fin, al cabo de 5 años, puedo responder a tu pregunta: NO, no se le ha pasado, tiene una discapacidad de por vida.

 

Mercedes del Valle. Presidenta de visual TEAF.

 

 

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