¿Qué son los Reflejos Primitivos? Por Marina de Santiago

Muchas familias que me consultan acerca de las terapias que hacemos me preguntan directamente por la integración de Reflejos Primitivos porque han oído hablar de ellos. Aquí vamos a recoger la definición y cómo afecta al aprendizaje de nuestros hijos si no se integran a tiempo.

Los reflejos primitivos son un conjunto de respuestas reflejas con las que deberían nacer todos los niños y que les ayuda tanto en el parto como a sobrevivir en los primeros meses de vida.

Estos reflejos son parte del estadio evolutivo más antiguo del sistema nervioso del ser humano. Debido a las conexiones que se crean con la interacción entre el bebé y el entorno poco a poco el sistema  nervioso desarrolla respuestas no reflejas que parten de zonas más voluntarias y maduras.

Una metáfora que suelo usar para que esta migración de las funciones se entienda es la de la cebolla. El tronco de encéfalo, que sería la parte del cerebro desde la que parte los reflejos primitivos, sería el núcleo de la cebolla, y a medida que el cerebro madura y evoluciona creando conexiones estables va envolviendo el núcleo cada vez con más capas que lo recubren. De esta manera lo que nosotros veríamos en el niño o la niña siempre sería la última capa formada.

Los médicos saben que cuando un paciente sufre de daño cerebral, un íctus, o un trastorno degenerativo, las últimas capas de la cebolla se dañan y dejan ver el núcleo, es que algo va mal, las funciones superiores han desaparecido y por eso aparecen de nuevo los reflejos primitivos.Cuando un médico testa estos reflejos en un adulto y salen positivos pueden ser indicadores de daños en sistemas neurológicos superiores.

Algo menos conocido es el hecho de que, puede haber factores que interaccionen con el bebé y hagan que no se desarrolle con normalidad: problemas en el embarazo, en el parto, intolerancias alimentarias (sobretodo a la leche, cuando es heredada de la madre), problemas de movilidad, bajo tono generalizado,hiperexcitabilidad…

Estos factores pueden hacer que el desarrollo natural del niño se tuerza y as conexiones que deben de formarse sean realmente débiles y no consiga completar esa capa de la cebolla que recubre el núcleo (siguiendo nuestra metáfora). Si esto pasara, se podría ver el núcleo de la cebolla en algunas partes o en todas y podría verse indicios de reflejos primitivos más allá del tiempo en que deberían seguir mostrándose cronológicamente (primer año de vida). En estos casos no es que las capas superiores se hayan dañado, es que no se ha completado su formación.

Por eso los terapeutas que atendemos a niños con problemas de desarrollo hacemos test estandarizados que nos permiten verificar la presencia o ausencia de los Reflejos primitivos, pero no únicamente. También nos encargamos de ver el estado de esas funciones que deberían haberse construido con posterioridad y que luego le serán indispensables para aprender en el cole.

Cuando algo tan nuclear como el desarrollo inicial se ve alterado, no se relaciona en concreto con una función cerebral sino con un grupo complejo de actividades que suelen ser: leer, escribir, copiar, dibujar, actividades deportivas, equilibrio, estar sentado quieto, atender, memorizar, control emocional, habilidades lingüísticas… como veis no es poco lo que está en juego, por eso no es raro que el paciente que llega a nuestra consulta no tenga uno ni dos diagnósticos completamente diferentes y parciales, sino muchos más.

En estos casos, lo más sensato sería tratar de ver que no es que el chaval haya tenido tan mala suerte de padecer todos esos problemas a la vez, sino que hay uno que es la causa subyacente a todos estos males: el “retraso en el neurodesarrollo o desarrollo motor”.