ABOOKCIÓN. El Huracán y la Mariposa. Yolanda Guerrero.

Motivada por razones personales y escrita tras recopilar datos e investigar a fondo el tema de las adopciones problemáticas con un trasfondo de dolor y trauma, que en más ocasiones de las que se cree terminan siendo fallidas (aunque no siempre terminan en “devoluciones”). En cualquier caso, adopciones que implican a muchas personas y afectan a toda la sociedad. Su escritora Yolanda Guerrero define su novela como “La historia de un amor imposible” en la que evidencia el problema de los niños muy dañados que son dados en adopción a padres que desconocen completamente la complejidad de su crianza y a los que se deja completamente solos frente a este gran problema.

La escritora deseaba remover la conciencia social sobre este tema y tenía dos opciones, escribir un reportaje o una novela, y se decidió por esto último porque en ese género, los lectores se sienten identificados con los personajes y con lo que sucede y así podría llegar a más gente pues su principal objetivo es ayudar a familias que sufren con este problema que hasta hace poco se desconocía y no tenía diagnostico, familias que se han encontrado con niños traumatizados a los que no podían entender ni sabían cómo ayudar. De hecho una de las protagonistas sobre la que se articula la novela, es una niña que hasta su adopción a los siete años había sufrido maltrato continuados y abominables abusos, por lo que sufre algo totalmente desconocido a principios de los noventa (años en los que se desarrolla la historia):  asociación entre trauma complejo, trastorno de apego reactivo y disociación, como lo define José Luis Gonzalo Marrodán, que junto con Maryorie Dantagnan y Laura Fariña, ha colaborado en esta novela en el asesoramiento para la caracterización del personaje de Camila/Marina, la niña epicentro de la historia.

Como se dice en un momento de la novela:

[…]El de Marina parece un caso bastante completo.
Se da en niños que tienen gravemente dañada la capacidad para relacionarse porque en los primeros años de su vida fueron víctimas de malos tratos, abandono, abusos y desatención. Son niños que han sido rechazados por la primera persona que debió de cuidarles, habitualmente la madre, y han concebido el mundo como un lugar peligroso, desordenado e imprevisible, en el que nada ni nadie es lo suficientemente fiable como para entregarse de lleno. La vinculación con los adultos es tan frágil que terminan creyendo que son todos una sola y misma cosa, y que el contacto con ellos sólo puede desembocar en el sufrimiento que conocieron con aquellos que les maltrataron.

Es importante subrayar el abordaje que en la novela se hace sobre la madre adoptiva, Sofía, es el de una mujer competente, valiente en su vida a la que no le asustan los retos, decidida a ser madre por adopción y que se siente madre y se comporta como tal desde el minuto uno pero que no llega a conseguir formar una familia con la hija que adopta por las particularidades de la vida anterior de la niña. En la novela como en la vida real, queda patente que el amor, el de la madre adoptiva a la que al final de un periodo de cinco años, cuatro meses y veintitrés días, se le habían acabado las estrategias, las razones y las fuerzas para intentar “salvar” más que ayudar a la niña, y también el amor de la abuela adoptiva, Ángela, que siendo mucho, tampoco es suficiente, ni la total dedicación ni la lucha contra corriente, ni siquiera la renuncia, para abordar un problema tan complejo.

[…]Ni ella te aceptó como madre, ni tú tuviste ocasión de saber lo que es una hija, una de verdad…

El amor desde luego no es garantía de éxito, pero tenemos que tener presente que el afecto se educa, se alimenta, se construye, sí, pero también se daña y a veces de manera irreversible.

Personalmente recomiendo su lectura, debo decir que hacía tiempo que una novela no me suscitaba tanta curiosidad hasta el punto de relegar a la cola a otras lecturas que me esperan ya este verano y que me ha enganchado y obligado buscar tiempo para reunirme con sus personajes, Sofía, Ángela y Camila/Marina y que he preferido zambullirme en sus historias convergentes antes que hacerlo en la piscina o el mar. Ahora bien, aunque se trata de una novela bien documentada de un caso que bien puede ser real, debe de quedar claro que las adopciones son necesarias y que el caso que presenta la novela no es algo generalizado, que existen desde luego, casos de niños adoptados con graves problemas de apego a quienes hay que ayudar y apoyar a sus familias como bien conocen las que integran la asociación Petales España. Pero no puede ser esta novela una excusa para que las adopciones mermen o dejen de producirse. La adopción no es un problema, es una solución a los problemas que motivan el que un niño sea adoptable. En nuestro país hay cerca de 60.000 familias con niños adoptados y no son historias de novela, son historias corrientes que muchas veces no tienen el eco que se merecen porque siempre hace más ruido el fracaso que la victoria cuando esta se trata simplemente de vidas anónimas, cuando la victoria consiste en conseguir ser familias normales, con vidas normales. Un triunfo espectacular que no suele llamar la atención y que apenas hace ruido.

[…]Y es que la vida es una enorme parábola de la que a veces no nos molestamos en extraer el proverbio….

 

Reseña : Mercedes Moya Herrero

 

• Editor Catedral

• Fecha de lanzamiento mayo 2017

• ISBN 9788416673285

• BIOGRAFÍA:  Yolanda Guerrero. Periodista. En Londres trabajó para el IPI (Instituto Internacional de Prensa) dedicado a la defensa de la libertad de prensa en el mundo. Trabajó en El País como subjefa de la edición latinoamericana. Coordinó el suplemento semanal que The New York Times editaba en español conjuntamente con El País
Quedó finalista del IX Premio Ana María Matute, de Ediciones Torremozas, en 1997 con el cuento El color del humo, en Mayo de este año publicó su primera novela, “El huracán y la mariposa” en la que plantea y afronta el tema de las adopciones fallidas.