¿Familias con un miembro de otra etnia o familias interétnicas? Por Marga Muñiz Aguilar

interetnica1Los estudios realizados sobre el desarrollo de la conciencia racial, indican que los niños de dos años y medio ya son conscientes de las diferencias raciales, y que el desarrollo de una identidad étnica positiva no ocurre de manera espontánea, sino que debe ser cultivada.
Por ello, uno de los principales retos con los que se enfrentan las familias interétnicas es el de contribuir, de una forma constructiva, a la formación de una identidad segura en sus hijos e hijas.
La identidad étnica, sólo es una parte de la identidad global de una persona, junto con la identidad sexual, religiosa, física, etc., pero en el caso de las adopciones interétnicas es una pieza fundamental.
Según se deduce de los relatos de adultos interétnicos adoptados en otros países, aquellos que crecieron en familias “ciegas al color”, es decir, aquellas donde los hijos adoptados habían sido queridos y aceptados, pero no habían sido reconocidas ni nombradas sus diferencias étnicas, tenían más dificultades para alcanzar una identidad racial positiva, que aquellos que se criaron en familias que reconocían y celebraban esas diferencias. Una adolescente lo explicaba así: “me siento como una persona blanca atrapada en un cuerpo vietnamita”
La razón estriba en que si se ignora la identidad racial es difícil que se pueda desarrollar una autoimagen positiva, ya que ésta autoimagen está incompleta. Esto explica, que en los países con larga tradición en adopciones interétnicas no sea extraño encontrar adultos adoptados que, en su infancia, tuvieran una visión negativa de su propia raza y cultura: “de pequeña pensaba que había algo malo en ser asiática, que significaba ser una persona de menor valía, por lo que desarrollé un sentimiento de rechazo hacia mi propia raza”.
interético2En una investigación llevada a cabo en Australia se concluyó que los adoptados que habían experimentado poco o ningún tipo de racismo, eran aquellos que habían asistido a escuelas con alumnos de muy variados trasfondos culturales, que tenían otros hermanos de la misma raza y que habían recibido de sus familias adoptivas un fuerte sentimiento de identidad étnica.
Los adoptados que habían sufrido más racismo eran aquellos que vivían en zonas rurales o en suburbios de clase media blanca, cuyas familias no hablaban de sus diferencias raciales, que no tuvieron contacto con otros miembros de su raza y que no habían recibido una identidad étnica positiva de sus familias.
Lo importante es que la persona adoptada de un origen étnico diferente no esté a caballo entre valores culturales contradictorios, y pueda desarrollar una identidad étnica saludable, es decir, pueda interactuar e incluso identificarse con personas de un grupo étnico determinado, con el que comparte un historia y una cultura determinada, aunque sus creencias, preferencias y afinidades puedan ser distintas, es decir, más próximas a la cultura en la cual se ha criado.
El disponer de una identidad étnica positiva es la mejor herramienta con la que contará para saber cómo integrarse y sentirse parte de una sociedad diferente a la suya de origen, pero en la que se ha criado, sin sacrificar su propia identidad étnica.

El reto para los padres/madres es que sean capaces de integrar como parte de sí mismos la dualidad origen-crianza y esto es interetnica3algo difícil de conseguir si las diferencias no son reconocidas ni celebradas o si las familias se perciben a sí mismas como una familia con un miembro étnicamente diferente, en vez de cómo una familia interétnica.
En términos generales, muchas de las familias pioneras en las adopciones interétnicas defendieron la idea de que el amor y la aceptación eran suficientes, de manera que no dieron importancia al componente étnico en la educación de estos niños/as, aunque lo cierto es que el amor puede ser ciego al color, pero la sociedad no lo es. Por esta razón, las investigaciones más recientes apuntan a la necesidad de una mayor sensibilidad hacia las cuestiones de etnia y herencia cultural en la educación y crianza de las niñas y niños interétnicos adoptados.

nota del autorLEste texto forma parte de mi  libro Cuando l@s niñ@s no vienen de París, que publiqué en diciembre de 2007. Si lo hubiera escrito más recientemente, en vez de usar los términos etnia, étnico, interétnico, etc., habría usado raza, racial, interracial, etc. ¿Da igual usar unos términos que otros? Si tienes interés en estos temas, no te pierdas el seminario que voy a dirigir próximamente en la Escuela de Familias Adoptivas, dependiente de la Escuela Andaluza de Salud Pública.

En estos momentos estamos celebrando el seminario sobre Adopción/Acogimiento y duelo, que está siendo muy interesante y enriquecedor. En principio, estaba previsto para 40 participantes, pero el interés suscitado ha hecho crecer el número hasta acercarnos a los 160 participantes de toda España entre familias adoptivas, familias acogedoras y profesionales. Todo un lujo poder compartir experiencias y conocimientos para formarnos y crecer no sólo como madres/padres/profesionales, sino también como personas.

Marga Muñiz Aguilar

 

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 |Marga Muñiz Aguilar  Terapeuta y escritora. Logopeda y Orientadora Educativa, trabaja desde hace más de dos décadas con niños que tienen dificultades de aprendizaje. 

|Autora de Cuando l@s niñ@s no vienen de París obra  a la que pertenece este artículo y que escribió, como ella cuenta en su biografía,”cuando dos criaturas maravillosas al otro lado de un hilo rojo me llevaron a investigar sobre un tema del que necesitaba saberlo todo y del que casi nadie sabía nada en nuestro país”. 

|Más sobre la autora y colaboradora  de adopcionpuntodeencuentro.com